NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
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Madrid. Hace un año contábamos la grandeza del toreo cuando David Mora abría la Puerta Grande, y es que el tiempo le hacía justicia a su ardua y dura lucha en los ruedos. Este sábado, en la tercera corrida de abono de la Feria de San Isidro, la moneda cambió, y le tocó conocer la otra parte, la sombría, la de esas tardes que parece que arrebatan todo lo que a ley has ganado.

Un manso de El Pilar y una espada a la que le faltó filo determinaron la bronca hacia el torero, que salió en medio de un fuerte abucheo, después de sonarle los tres avisos.

La bronca, y sí, muy justa también ha sido para el presidente del festejo que autorizó se apuntillara al toro en el ruedo, cuando debió regresar a los corrales. Madrid no debe perder su categoría ante las erróneas decisiones.

Los toros de la ganadería de El Pilar fueron deslucidos en lo general, y así, poco fue el contenido que hubo en el ruedo, y sí hay que destacar a alguien es José Garrido, quien se le vio claro con el capote en su lote y con la muleta buscó dar ese extra.

La única ovación de pie se la llevó el torero de plata Ángel Otero, que colocó dos extraordinarios pares de banderillas al segundo del festejo, logrando emocionar a la afición madrileña que esta vez registró una buena entrada en los tendidos de Las Ventas.

Diego Urdiales abrió la tarde con el toro Sospetillo, de 522 kilos, que de salida salió suelto y tardó en enterarse del capote del riojano, siendo hasta después del primer puyazo que pudo torearlo a la verónica. Brindis de Urdiales a la afición de Madrid para comenzar con doblones, y después lo sometió por el pitón derecho ligando cuatro buenos muletazos para rematar con el pase de pecho. Hondura y sentimiento llevó cada muletazo en la segunda serie que ha tenido la identidad de clase del torero que buscaba el triunfo en Madrid.

El frío viento de Madrid levantaba los vuelos de la muleta de Urdiales que se replanteó el rumbo de su faena, tomando el engaño con la mano izquierda ante ese peligro que apuntó el de El Pilar, que por aquí fue más brusco y descompuesto.

Una tercera serie por este lado que ya no pudo ligar, muletazos aislados y sin la repercusión en el tendido. El toro ya había rendido y lo mejor que pudo hacer el torero fue en los primeros derechazos, así que tomó la toledana y pinchó al primer intento, llegando pronto el primer aviso, la mala colocación al segundo viaje le obligó a tomar la espada corta, acertando al tercer golpe. Silencio tras aviso.

Carapuerco, de 530 kilos, el segundo de la tarde, correspondió su lidia y muerte a David Mora, que intentó en dos ocasiones saltar al callejón sin cumplir el cometido. Toro suelto incluso después de la Suerte de Varas, entrando tras el segundo puyazo a realizar un quite José Garrido que quitó por chicuelinas rematando con una media muy baja.

Soberbia actuación del banderillero Ángel Otero que colocó dos extraordinarios pares, al concluir el segundo paró a la afición madrileña que le ovacionó, agradeciendo el torero de plata en el tercio.

Imposible resultó este toro con la muleta, rajado, manso y además con un gran peligro al que plantó cara con firmeza David Mora que aguantó, buscando someterle, pero el de El Pilar estuvo más atento a buscar las tablas, a huir, como lo hacen los mansos que no quieren dar la pelea. Ni un pase le brindó al torero que cogió pronto el acero, teniendo varios fallos para retirarse entre palmas.

Jacobero, de 515 kilos, tercero de la tarde para José Garrido que toreó con mucha facilidad con el capote, bregando y marcándole largo el trazo al toro. Brindis a los asistentes y en la cercanía de tablas ha comenzado a llevar por doblones al toro castaño de El Pilar que se colocó en los medios. Poca fuerza tuvo el toro al que le faltó un poco de todo, transmisión y raza, Garrido, que no es torero de medias tintas y que lo demostró a cabalidad desde la temporada pasada en ruedos madrileños, buscó sacar lo poco, poco que tenía el de El Pilar que todo lo ofreció en el capote. Fácil con la espada estuvo el joven diestro que mató al primer viaje, concluyendo así su esforzada actuación de la que cosechó palmas.

El cuarto también llevó por nombre Carapuerco, número 114, de 554 kilos, siendo el segundo del lote de Diego Urdiales, y el cuál ha sido en la tónica de comportamiento del resto de los toros, la mansedumbre salió y el riojano no pudo verse. Las protestas del público no se hicieron esperar, y tuvo que abreviar, apenas unos pases y cambió el ayudado por la espada de verdad, estando certero al primer intento; silencio.

El quinto de la tarde permitió a David Mora saludar correctamente por verónicas, el toro tuvo más empuje en el caballo que los toros anteriores, al término del encuentro con los picadores, José Garrido buscó adornarse en un quite por navarras.

En el trasteo muleteril David Mora buscó sacarle el fondo al deslucido de El Pilar y así pudo correr la mano en los primeros compases por la derecha. Atemperarlo y encontrarle la distancia no ha sido fácil ya que era descompuesto y se revolvía con prontitud, toque firme de Mora que lo hizo de manera correcta, ligando así derechazos con calidad.

Por naturales el toro se colaba y no ha sido claro en el llamado firme que hizo el torero. Que bronca de vino con la espada, tres avisos y cuando el toro debió regresar vivo lo apuntillaron desde el burladero cuando los mansos pisaban apenas el ruedo para arroparle en el regreso a los corrales. Bronca para el torero.

Garrido cerró plaza y puso el esfuerzo con oficio y firmeza, pero el toro tampoco ha tenido clase aunque sí mayor movilidad, los pases que dejó con la muleta no tuvieron eco en los tendidos, la afición que no esperaba este pobre juego de los toros de El Pilar se fue enfriando al igual que el clima que prevaleció en el coso venteño. Estocada defectuosa al primer viaje para retirarse en silencio.

 

Ficha: Tercera corrida de abono de la Feria de San Isidro en Las Ventas de Madrid que registró tres cuartos de entrada. Se lidiaron toros de la ganadería de El Pilar, bien presentados pero de poco juego en su conjunto. Diego Urdiales, silencio tras aviso, y silencio. David Mora, palmas, y bronca tras tres avisos; José Garrido, palmas y silencio. El banderillero Ángel Otero saludó en el tercio en el segundo de la tarde.


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