LORENA GUTIÉRREZ | NTRZACATECAS.COM
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Zacatecas.- La falta de oportunidades, dinero para mantenerse, desempleo, deserción escolar y desarrollarse en un entorno de violencia durante la infancia y la adolescencia, son las principales causas que llevan a los menores a delinquir, mostró la primera Encuesta Nacional de Adolescentes en el Sistema de Justicia Penal (Enasjup), correspondiente a 2017, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De esta manera, en promedio, nueve de cada 10 menores que están en centros de internamiento por cometer uno o varios delitos, sólo tienen educación básica y no aspiran a seguir en la escuela, debido a que su principal preocupación es que tienen que trabajar para mantenerse.

El estudio, presentado esta semana, tiene como objetivo exponer información sobre la experiencia del procedimiento penal en jóvenes de 12 a 17 años que se encuentran en el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes.

Asimismo, el estudio presentó las características sociodemográficas, socioeconómicas y antecedentes familiares y jurídico–penales de estos sectores.

En el caso de Zacatecas, hay una población de 101 personas en el sistema penal, de las que 91 por ciento son hombres y nueve por ciento mujeres.

Dos de cada 10 revelaron tener hijos y, aunque la mayoría afirmó estar soltero actualmente, casi 30 por ciento indicó que tuvo pareja e, incluso, alguna vez estuvo en unión libre.

Además, 99 por ciento sabe escribir y leer; sin embargo, sólo uno de cada 10 tiene grado de educación media superior, ya que el principal impedimento para alcanzar otro nivel académico, según datos nacionales, es que tienen que trabajar.

De hecho, prácticamente todos los menores respondieron que tuvieron que laborar alguna vez en su vida, pues sólo dos por ciento aseveró que no lo hizo.

En el estado, la edad en que empezaron a trabajar los jóvenes, quienes ahora están presos, fue de entre 10 y 15 años, mientras que 15 por ciento puntualizó que debió comenzar a trabajar antes de cumplir los 10 años.

Asimismo, refirieron que las actividades que desempeñaban eran elementales y de apoyo, en primer lugar; artesanales, en segundo; y comerciales o ventas, en tercero.

Los adolescentes mencionaron que en su hogar tenían varias carencias. Entre las principales enumeraron la ausencia de la práctica del ahorro, falta de actividades de esparcimiento y que no se satisfacían sus necesidades en ropa y calzado.

La edad en que los menores abandonaron su casa fue, en promedio, a los 14.2 años y lo hicieron porque consideraban que no tenían suficiente libertad para hacer lo que querían, se fueron con su pareja o vivían violencia, como insultos, conflictos familiares frecuentes y golpes, en ese orden.

También, en nueve de cada 10 hogares en los que crecieron estos menores, había consumo frecuente de alcohol.

Según los encuestados, otras prácticas que eran comunes en sus familias eran relacionarse con pandillas o delincuentes y el consumo de drogas.

De acuerdo con la estadística, 46 por ciento de los adolescentes creció con adultos que incurrían en conductas antisociales y delictivas.

Por último, tres de cada 10 internos afirmaron que el año previo a su detención perpetraron otros delitos, pues la mayoría mencionó que lo hizo de una a cinco veces.

En este apartado, resaltó que nueve de estos jóvenes aceptaron que participaron en actividades ilegales más de 10 veces, pero no habían sido detenidos, mientras que otros seis ya habían estado en centros de internamiento por otras acusaciones.

Las principales conductas delictivas que refirieron los menores fueron: robo, homicidio y violación sexual, esto a nivel nacional.


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