FRANZELY REYNA/NTRZACATECAS.COM
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ZACATECAS.- Omar Espinosa Cisneros, docente de la Unidad Académica de Psicología de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), informó que las consecuencias de la biopolítica incluyen lo que él ha llamado el eclipse de las voces y el desinterés por las narrativas. Aseguró que esos fenómenos, a su vez, influyen para la creciente normalización de las desapariciones y muertes como se han presentado en los últimos años en México.

La inexistencia de las “buenas condiciones” que deben brindar los gobiernos a los pobladores, es que se sientan desprotegidos, ya que el Estado ha sido incapaz de brindarles derechos básicos como el acceso a la justicia.

En el caso de las desapariciones de personas en Zacatecas, y que sus familiares se organicen para la búsqueda de sus seres queridos, el especialista explicó que las personas dejan su individualidad para crear una comunidad como sujetos vulnerados. Y subrayó que es desde esa vulnerabilidad compartida desde donde podemos solidarizarnos con ellos.

“Ya que sus familiares han sido objeto de este abuso, de violencia, buscan por sus medios entender qué paso, buscan tejer una narrativa que les permita continuar con su vida, a pesar de todo, y lo que confirmamos es que la situación de violencia rebasa a las instituciones en sus posibilidades de atender estas problemáticas”, refirió.

El especialista destacó que las instituciones tienen que buscar la manera de generar leyes, hacer justicia y reparación del daño, ya que sólo al elaborar esos proyectos las mismas instituciones podrán recobrar la confianza que han perdido. Aunque también es imperante que se escuche la complejidad de lo que nos relatan las víctimas e incluso los victimarios.

“Pareciera que la misma población ha trabajado sistemáticamente porque no confía en las instituciones, no buscan que sean ellas quienes administren justicia”, sentenció.

Espinosa Cisneros advirtió que para recuperar la confianza en las instituciones, un factor a derribar es la impunidad, lo cual catalogó como “complicado, pero no imposible, puesto que para eso se requiere de la participación de muchos y la voluntad de la ciudadanía”.

“Es por ahí por donde se tiene que empezar porque parece que han desmantelado nuestro afán por hablar, por alzar la voz y decir lo que sabemos, por expresar nuestros desacuerdos y hacer las veces de testigos en nuestro acontecer actual”, refirió.


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