ALBERTO MORONES/NTRZACATECAS.COM
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Frente a un panorama complicado para las empresas, quienes perdieron su empleo durante la contingencia y buscan la reincorporación al mercado laboral se enfrentan a mayores complicaciones, en una reactivación económica escalonada y con el semáforo rojo para una gran cantidad de negocios catalogados como no esenciales.

En su última actualización, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que había 12 millones de mexicanos desocupados tan sólo en abril. Según datos recientes de la Secretaría de Economía de Zacatecas (Sezac), se calcula que 5 mil empleos se han perdido en el estado por la contingencia.

Eduardo tiene 20 años y, antes de la emergencia por COVID-19, se desempeñaba como encargado de una bodega de artículos de repostería; por dificultades de salud se ausentó durante 15 días y, cuando quiso regresar, había perdido su trabajo. “Sólo me dijeron que por el problema que se venía no me podían seguir pagando”, lamentó.

Expuso que quiso ser “optimista”, preguntó por otras opciones con conocidos y aunque rápido obtuvo una oportunidad como mesero, al igual que en su empleo anterior, la perdió por la contingencia. Con las medidas sanitarias y la cancelación de eventos, “el jefe ya ni me contrató”, dijo preocupado.

Sentado en una banca de la Plaza Bicentenario, en la capital, Eduardo recordó que lleva meses caminando por las calles y que, en los negocios que tienen cortinas arriba, no hay carteles de contratación; al acercarse a preguntar, la respuesta que ha obtenido es la misma.

Esta semana, un amigo le comentó sobre un restaurante en el primer cuadro de la ciudad que buscaba meseros. “Me dijo que metió solicitud y que lo más probable es que sí haya chance, no es nada seguro, pero ahorita igual nada es seguro; entonces, llené mi solicitud y estoy por dejarla, esperemos sea la buena”.

En la misma situación está Araceli, de 23 años. Trabajaba como recepcionista en un consultorio médico privado, donde a ella y otros trabajadores no les quisieron proporcionar equipo ni se aplicaron medidas de prevención, pese a la emergencia sanitaria.

“Cuando se anunció la emergencia, nos preguntamos qué pasaría. El doctor encargado nos reunió y dijo que íbamos a continuar trabajando, con los horarios de siempre, y que nos pedía mucho ser responsables para cuidarnos, sin decir: aquí tienen un cubrebocas, una careta o deben utilizar ciertas medidas para atender”.

Sin embargo, ella pertenece a uno de los grupos vulnerables a la enfermedad. Por esta situación, se sintió obligada a dejar el trabajo en el que ya tenía más de dos años. “Padezco una enfermedad crónica y, desde que inicié a trabajar, él lo conoce, pero aun cuando es doctor y el mensaje de las autoridades es tener consideraciones con los grupos vulnerables, para nadie hubo excepciones”, reprochó.

Araceli expuso que ahora carece de ingresos, aunque aún siente miedo a salir y a la falta de oportunidades, sobre todo en su condición.

En desventaja

Con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el país la tasa de desempleo de jóvenes, de entre 20 y 29 años, aumentó 18 por ciento, incluyendo personas desocupadas y disponibles. Al concluir marzo, el estudio del INEGI registró un total de 746 mil 847 desocupados en este sector, cifra mayor que en otros.

En comparación, en el segmento de personas de 30 hasta 65 años, el desempleo incrementó 8 por ciento, es decir, ni la mitad de los casos que se han presentado en los jóvenes.

De acuerdo con Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, en los siguientes meses la pandemia tendrá el mayor impacto económico y, para los recién egresados o jóvenes que inician su vida laboral, será más difícil incorporarse a un trabajo.

Además de la falta de oportunidades y el desempleo, también se complica el acceso a la seguridad social, prestaciones y “personas más jóvenes están condenadas a los trabajos peor pagados”, advirtió José Luis Guardado Pérez, investigador de la Unidad Académica de Economía, de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).

Según la tendencia a nivel nacional, como consecuencia del COVID-19, el economista explicó que las personas de entre 20 y 29 años de edad resentirán más la crisis económica, porque “son el sector que no tiene trabajo de planta y lo más que aspiran son contratos temporales, que no dan garantía de continuar”.

Recordó que, antes del coronavirus, México ya sufría el problema de “una economía muy deteriorada”, con números negativos y, con la contingencia, “muchas de las empresas ya no podrán regresar”.

“El problema repercute en que se crea un efecto de volatilidad en los jóvenes, al estar cambiando de un trabajo a otro. […] En algunos casos se les puede pagar bien, pero no en la mayoría; además, no están generando un antecedente de seguridad social ni ahorro para el retiro”, explicó.

Recordó que, con la emergencia de la influenza en 2009, también se registró una caída económica fuerte, por la que se retrasó “casi siete años recuperar el número de empleos perdidos”. “Con el COVID-19, pienso que será mayor y va a ser más lento, más pesado el levantamiento […] no todos los empleos se van a recuperar”.

Guardado Pérez opinó que los jóvenes deben buscar alternativas a través de las herramientas digitales, un campo importante para generar ingresos, pues “la recuperación será diferente, pero requiere nuevas modalidades de empleo, aplicando herramientas tecnológicas”.

 

Lenta recuperación

Aunque lenta, comienza la recuperación de vacantes en el estado, aseguró Cliserio del Real Hernández, encargado de la Subsecretaría del Servicio Nacional del Empleo (SNE) en Zacatecas.

Expuso que el periodo más complicado fue en marzo y abril, cuando comenzó la contingencia, pues más de 4 mil personas se quedaron sin trabajo tan sólo en el cuarto mes del año. A finales de mayo, al presentar el programa Impulso para tu Empresa, el secretario de Economía, Carlos Bárcena Pous, precisó que Zacatecas había perdido 5 mil empleos formales hasta entonces.

En el cierre de mayo, el SNE registró hasta 60 por ciento de aumento de solicitudes de empleo en comparación con meses anteriores, con la recepción de al menos 600 personas que buscan trabajo. Del Real Hernández consideró que esto demuestra “una buena actitud ante la nueva realidad”.

Actualmente, el SNE tiene 650 vacantes publicadas en su portal. “El mes pasado tuvimos cerca de 400 y para este aumentó; afortunadamente se van activando, creciendo las posibilidades de empleo para nuestros zacatecanos más jóvenes”, afirmó el encargado del servicio.

Destacó que las opciones son variadas, lo que brinda mayor oportunidad para encontrar algo de acuerdo a los estudios y habilidades del postulante; se tienen vacantes de comercio, atención a clientes, servicios, sectores industriales, minería, entre otros rubros.

Además, el SNE ofrece capacitaciones a jóvenes; en abril, 150 personas terminaron el curso y hay 75 interesados más. Para junio, se proyecta realizar la primera feria de empleo virtual y, por el momento, la oferta continuará a través de vías digitales.

 


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