Rafael Calzada Vázquez
Rafael Calzada Vázquez

La educación: un gran reto

 

Percibo un gran consenso en torno a que la educación es el camino por sortear para progresar, y si al gobierno del Estado le interesa el progreso, tiene que avanzar en la educación.

En el promedio de escolaridad nacional, Zacatecas se encuentra en 7.5 años, por debajo de la media nacional.

En primaria, el estado muestra rezago en deserción escolar, estando en una mejor posición en cuanto a reprobación y eficiencia terminal.

En la educación secundaria, Zacatecas tiene un desempeño ligeramente inferior al promedio del país en tres indicadores: absorción, deserción y eficiencia terminal.

La educación profesional media presenta fuertes rezagos.

En bachillerato se tiene una situación favorable para el estado, salvo en eficiencia terminal.

La educación superior tiene circunstancias especialmente difíciles: incluidas las universidades privadas, como el ITESM, la Universidad de Durango, UNIDEP, UNIVER, IGA, y todas las universidades públicas, solo tenemos campo para 27 de cada 100 jóvenes que egresan de la preparatoria.

Luego el índice de deserción es tal que, por ejemplo, en la escuela de medicina de cada cien estudiantes iniciales, terminan unos 30.

La titulación es un gran problema, porque se quedan un gran número de estudiantes sin lograr este importante paso que nos impone la legislación reglamentaria del artículo 5 en relación con el 3 constitucional.

Lo peor viene a la hora de conseguir empleo. ¿Como dónde puedes emplear a cuatrocientos nuevos abogados cada año?  ¿La mayoría con una eficiencia laboral mínima, con un conocimiento teórico insuficiente y un conocimiento práctico casi nulo?

La educación por la influencia europea y norteamericana, se dedicó un largo trecho a buscar las competencias.  Certificar que un obrero sabía soldar y conocer las herramientas del taller de herrería fue un propósito de los gobiernos.  Cuando vemos a la gente buscar empleo, muchas veces que saben hacer de todo, pero en realidad es que pueden aprender a hacer de todo, pero casi no saben de nada. Ello repercute también cuando pretendemos la industrialización de la entidad, y les ofrecemos mano de obra comprometida, y lamentablemente también barata. No ofrecemos en suficiencia mano de obra calificada.

A los educadores, al igual que la enseñanza de las habilidades para producir y el manejo de técnicas, tecnologías y herramientas, debiera interesarle crear seres humanos pensantes, conscientes, libres, con identidad, razón, propósitos y dignidad, con derechos y deberes, valores y compromiso.

La educación en nuestra entidad carece de infraestructura adecuada y suficiente. Aún así DE FONDO, la falla está en otro lado.

Me tocó como padre de familia conseguir con el gobierno del Estado, a través de un gran funcionario el Profesor Francisco Gonzáles Ávila, un salón para cómputo en la escuela donde estudiaban mis hijas y las computadoras, casi nuevas, con el Dr. LEE BAGET ANTHONY, de la asociación civil Manos Hermanas, brazo filantrópico de los varones bautistas de Texas. Y vi que los profesores, inicialmente no dejaban a los niños prender las computadoras ni moverle, porque ¿Qué tal si las descomponen?

Yo les decía que soportaban el uso rudo, que se las prestaran y los dejaran “picarle”, que las conocieran y que los dejaran jugar con ellas y aprender a manejar un procesador de palabras. Costó mucho trabajo que los profesores entendieran el cambio tecnológico que se venía y que ahora vivimos.

El alumno debe hoy tener los saberes, habilidades y actitudes que se enseñan en cualquier parte del mundo, además debe tener suficiencia matemática, lexicológica y ser además pensante, libre y solidaria. La vida adulta les exigirá producir y ser. Deberán aprender el interés colectivo por encima del individual y el progreso por la meritocracia.

 


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