Alejandra Acuña
Alejandra Acuña

El líder político

 

Aprovechando la coyuntura electoral, viene a colación una reflexión que me gustaría abordar. Aunque regularmente la percepción es un paradigma personal, podemos establecer criterios homologados que nos ayuden a definir ¿cómo ser un buen líder político?

Existen cinco aspectos importantes en la formación humana y en la formación profesional, básicos, que a pesar de la importancia que tengan los aspectos de oratoria o legales, la humanización de los candidatos es fundamental para conectar con el público; estos aspectos de humanización son mucho más integrales de cada individuo, y tienen que ver con cuestiones filosóficas y ontológicas.

El primer aspecto a considerar es el carisma, a pesar de que es una condición que no se aprende y que no se forma, hay hombres y mujeres que son muy carismáticos y tienen mucho éxito en una candidatura; aunque también hay  hombres y mujeres que no tienen el carisma o ese encanto de lo electoral; sin embargo, es un tema que repito no se entrena ni se aprende, simplemente es un tema que fluye muchas veces durante la campaña y que, sin embargo, resulta indispensable a la hora de poder crear esa conexión sostenible con el ciudadano.

El segundo aspecto es el entrenamiento o comunmente conocido como forja, siendo una mezcla entre la formación y entrenamiento, a los políticos, al igual que al hierro y a las piedras, hay que forjarlos; es decir, es necesario entrenar ciertas habilidades como lo son expresión oral, corporal, vestuario, manejo de campaña, formación intelectual frente a diversos temas coyunturales como lo son educación, salud, cultura, seguridad, deporte, género, etc. Todos los temas en lo que atañen a la población, en si los que tienen que ver con la sociedad.

Un tercer elemento con el cual debe contar un buen líder político es un buen equipo, si bien no es algo que dependa de él o que pueda trabajar o entrenar, como en el anterior, sí es una decisión que le corresponde completamente al líder político. Integrar un buen equipo se vuelve un paso coyuntural ya que la confianza depositada en esta parte hará que el político se sienta cómodo y sobretodo respaldado por un equipo de confianza. Algo común que hemos visto en diversas administraciones tiene que ver justo con la falta de equipo, y esque muchas veces una vez que se llega a los puestos de liderazgo, el equipo que acompañó el recorrido busca ahora posicionar sus intereses individuales y el propósito del equipo cambia.

Un cuarto elemento, de los cinco, es la inteligencia emocional, y además es indispensable en nuestros tiempos que son un tanto turbulentos por las crisis y los ataques de las redes sociales, donde cualquier cantidad de situaciones incómodas para el líder y/o para su familia, se ven expuestos y hay que saberlas manejar con mucha inteligencia emocional. El líder político en un gobierno o en una campaña, cuando recibe ataques, tiene que estar entrenado para ello, tiene que estar entrenado para poder recibir ese tipo de golpes para la hora de tener que enfrentar todas las dificultades y problemas que se pueden tener en medio de una situación de gobierno; el autocontrol la mente y cabeza fría es fundamental.

Finalmente, el quinto elemento y el más importante de todos, es la integridad, pero esa ni se compra, ni se vende, es por ello que en el mundo hay cada vez más oportunidades para las personas que son íntegras en el sector público, y cada vez vamos a tener más medios y más cercanía con el ciudadano para que él se dé cuenta si somos o no dignos del cargo público. Eso no es un deseo, si no una realidad, hoy la política la necesitamos más íntegra, más transparente y con menos corrupción.

 


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