Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

Elecciones, tribunales y rock

 

Pues así es mis cuatachos, acá -escuchando a Don Memo Briseño-, estamos revisando los resultados de los cómputos distritales y municipales de la elección de la aldea. Una elección diferente por la pandemia, pero con buena participación de la ciudadanía quien, en paz y con mucho ánimo, acudió al llamado de elegir a sus autoridades. La neta es que la elección fue muy tranquila, aun y cuando algunos quieran vender la torpe idea de que hubo broncas, mentadas y escupitajos, lo que les será muy complicado de probar ante las autoridades jurisdiccionales, estatal y federal.

Amarrándose el dedo antes de cortárselo, algunos ya se lanzaron con el choro de que la autoridad administrativa (llámese INE o IEEZ) se vendió y realizó un fraude monumental en los cómputos. Escuché estupefacto, un video en las (benditas) redes sociales de una candidata a diputada local que gritaba a los cuatro vientos que el IEEZ le había robado ¡seis mil votos! Sí amigos, leyeron bien… ¡seis mil votos! Algo así como todos los votos que obtuvo el PAN en la elección municipal de Fresnillo. ¡De risa loca en buena onda!

Y, por si faltara algún chistorete más de la candidata, se aventó la puntada de señalar que no le recibieron su impugnación (sic) en el cómputo distrital. Digo, ¿acaso nadie le dijo que las impugnaciones son ante el tribilín, dentro de los cuatro días posteriores al término del cómputo? Así, las cosas en la aldea. Creo que lo que debió hacer la candidata (que además hizo un show afuera del IEEZ) es publicar en las redes sociales un anuncio pidiendo de cuates que a las personas que hayan encontrado seis mil votos, se les va a gratificar generosamente por el bien de la democracia en la aldea. Ah, y además debería de solicitar abogado competente que le acompañe en su recorrido virtual por los intrincados laberintos de los tribunales electorales.

Bueno, pues ya estamos en la etapa de los desmadres jurisdiccionales y lo siento mucho por los cuates del TRIJEZ, pero tendrán mucha chamba. Habrá muchos juicios de nulidad, pero creo que pasarán (la inmensa mayoría) sin pena ni gloria. Tumbar tres o cuatro mil votos en una elección es un sueño guajiro y si los que impugnan son los que quedaron en tercero o cuarto lugar es para tumbarse al suelo a carcajadas. Lo mejor es que en lugar de gastar esa lanita, mejor debería de organizarse para hacer mejor las cosas en tres o seis años.

La elección nos deja muchas lecciones a todos los ciudadanos de la aldea y del país. La primera que me queda es la pérdida de ideología en los partidos políticos. El PRI, por ejemplo, se perdió terriblemente y no ganó ni una sola gubernatura, se ha rodeado desde hace años de la peor fauna nacional, lo que le ha hecho perder esa identidad que tenía hasta hace algunos años. No basta estructura, hace falta IDEOLOGÍA. Sucede en el PAN, en MORENA y el resto de la chiquillada. La elección desnudó ideológicamente al sistema de partidos y eso es grave.

Ni los 400 sabios, que se aventaron un panfleto de chile, dulce y manteca, tuvieron la magnificencia de demostrar el camino ideológico de la oposición al gobierno de AMLO. En su santa cruzada estos santos varones, de la derecha nacional, se aventaron la puntada de llamar a votar ¡CONTRA MORENA! Y los ciudadanos les pintaron un dedo republicano que no esperaban. Bueno, hasta festejaron que el presidente no tendrá mayoría calificada en el Congreso de la Unión, por la conformación de la Cámara de Diputados. Tuvo que salir Gustavo Madero, entre otros panistas, a decirle a sus cuates que no se pasaran de lanza, que si no habían entendido que tuvieron una derrota estrepitosa en el país. ¿Qué no les cayó el veinte? En fin, así como va la oposición, en 2024 les tocará otra madrina sabrosa. En calidad de mientras, se acabó la elección y sigue su judicialización y como dice mi cuate Memo Briseño en su blues que escucho: “APAGA LA LUZ”.

¡HASTA CUANDO BROMEO DIGO LA VERDAD. Y NO ES NINGÚN CHISTE! (GROUCHO MARX)”.


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