Luis Ernesto Olvera Rosas
Luis Ernesto Olvera Rosas

Estancados

 

Recuperando. Que les importaba en los sexenios del PRI y PAN que 53% de la pobreza se hallará en zonas rurales, y de ese porcentaje, la población indígena fuera el 74% en situación pobreza.

El campo solo fue fructífero para desarrollos agrícolas de grandes volúmenes de producción, que se encuentra en el 28% de productores, mientras el resto 72%, el de hogares maiceros rurales destinan su producción al autoconsumo humano; es decir, no la comercia.

Ni a sus gurús del Banco Mundial les hicieron caso, cuando indica: “el crecimiento de la agricultura y del empleo rural no agrícola asociado puede tener gran repercusión en la reducción de la pobreza en las zonas rurales, en las que viven siete de cada diez pobres del mundo”.

Las políticas agropecuarias del sexenio actual, no han logrado consolidar un modelo de producción que pase del autoconsumo al comercial, con el fin de generar recursos para las comunidades rurales.

Las políticas crediticias y de capacitación a los productores rurales van a paso muy lento, el documento del centro de estudios de la Cámara de Diputados.

CEDRSSA (Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria) en su informe 2020, señala: “no es sino la tercera restructuración programática del ramo agropecuario en cuatro años de austeridad, donde la premisa ha sido hacer más con menos, pero, sin un cambio de estrategia por lo que, esta premisa carece de sentido. Es conveniente tener una estrategia alternativa, que reconozca el valor de la agricultura de subsistencia para el campesino, que ha sido capaz de competir por los medios de producción en un mercado abierto, aunque no libre de intervenciones”

Con planes muy lentos para hacer unidades de producción por producto rentables entre grupos de campesinos de autoconsumo, aunado a la visión de elevar la producción de productos rentables, como el caso de la producción de trigo, observando, la importación se ha convertido en un problema por el conflicto armado entre Rusia y Ucrania, por consiguiente los costos, se han traspasado a las familias mexicanas, consumidoras de una gran variedad de alimentos básicos del cereal.

Datos del Banco de México indican que entre enero y abril de 2022 México ha gastado 659 millones 252 mil dólares en la importación de trigo, cifra que es 28.5 por ciento superior en comparación con los 512 millones 696 mil dólares de igual lapso de 2021. Estimaciones del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), con base en información del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, señalan que México lleva un estancamiento de 10 años atrás.

Increíble, que el rendimiento de frijol en campos estadounidenses, sea de 1,8 toneladas por hectárea (t/ha) en promedio, mientras en México es de alrededor de 0,65 t/ha.  Se requiere el impulso a la capacitación del campesinado por las instancias institucionales, con amplia participación de las instituciones de enseñanza superior en asesoría e investigación más intensa.

 

Este debería ser un ejempló, al igual que el petróleo, de mejorar la producción de productos del campo de gran consumo para no tener dependencia de las importaciones de otros países.

Cabalgando satisfechos. Aquellos que analizamos nuestro voto a cuatro años de la elección 2018, no nos sentimos en nada defraudados, conocíamos el programa de López Obrador y sabíamos lo difícil que sería alcanzar metas. Probablemente, ese 53% sigue pensando igual que un servidor.

Ahora, se inaugura la primera etapa de una gran refinería, la “Olmeca”, para disminuir la dependencia en combustibles. Los que vivimos la construcción de la última refinería de aquel López Portillo, en 1979 con la llamada Ing. Antonio Dovalí Jaime, en Salinas Cruz, Oaxaca, con producción de 165 mil barriles (m/b), y hoy con 238 m/b.

Ese López Portillo que lo acusaron de corrupto (que sí lo era), pero escasamente comparable con los últimos deshonestos presidentes; Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto.

Hoy, tenemos otro compromiso cumplido, la Refinería Olmeca en Dos Bocas, Paraíso.

A pesar de esos apátridas que intentaron todo para que no se construyera, con la clara conveniencia con esas empresas extranjeras, que han demostrado grados de corrupción de gran magnitud como Repsol e Iberdrola.

Acompañados con esos despachos de expertos, que únicamente conocen los dictados de las empresas trasnacionales, con los absurdos que ya estamos en la época de los automóviles eléctricos. Hemos demostrado: “La lenta producción de automóviles con energías limpias, se evalúa, pueda disminuir el uso de combustibles fósiles hasta 2050. Mientras, en estos 20 años seguirá el uso de combustibles fósiles para el transporte, la energía y la industria; pero vendrá”

Esos expertos que no han calculado ningún proyecto, así sea de palomitas de maíz, desconocen que la producción total, de acuerdo a la magnitud puede llevar unos días hasta años como sucede con complejos petroleros. Deberían estudiar un poco y conocer como las armadoras de aviones, automóviles, mineras y grandes empresas tardan años en estar a su máxima capacidad.

Ya lo dijo la secretaria Rocío Nahle: “esta refinería prácticamente se construyó en solamente dos años y será de alta eficiencia energética y procesará 340 mil barriles diarios de crudo tipo pesado de 22° a 24° API y con lo que producirá 170 mil barriles de gasolina y 120 mil barriles de diésel de ultra bajo azufre”.

Desde este espacio, felicitación a mis colegas ingenieros participantes, los de mi alma mater, el Instituto Politécnico Nacional y los de la Universidad Nacional Autónoma de México, que como siempre demostraron estar al servicio de la patria.

Para nosotros, la ingeniería no está estancada.


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