EDUARDO VALENCIA/NTRZACATECAS.COM
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JEREZ DE GARCÍA SALINAS. Un total de 21 menores de preescolar, primaria y telesecundaria, tuvieron una graduación sin precedentes, distinta, atípica, porque el resto de sus compañeritos, que conforman una plantilla de 50 alumnos, aún están desplazados, junto con sus familias.

“Ha sido un año demasiado extraño por las circunstancias que nos han afectado, pero lo malo también termina”, sostuvo la directora Ofelia Quesada Salinas. “Por fin este día ha llegado y una vida distinta comienza, así como que deberán plantearse nuevos retos. Sigan adelante y afronten la realidad con mente abierta”, acotó.

Así, se dieron cita los alumnos de preescolar Benito Juárez, de la primaria José María Morelos y Pavón y de la telesecundaria, Cuauhtémoc, próceres que buscaron darnos libertad, pero que, en esta comunidad, aún no la encuentran de forma total. 

El frío se dejó sentir. La sierra mostró presencia. Retén de soldados a unos kilómetros de la comunidad y, ya en la entrada, barricadas con costales rellenos de arena.

Entre los elementos del Ejército y de la Guardia Nacional (GN) colocaban el toldo donde sería el festejo, ya que la amenaza de lluvia era constante. Lo gris del cielo contrastaba con el ánimo y colorido de la vestimenta de la gente, quienes hacían el esfuerzo para que todo pareciera normal.

Una tensa calma envolvía el ambiente. La gente acudió a misa en honor de los graduados y a pedir por los aún desplazados. Un helicóptero de la Fuerza Área volaba en círculos sobre la escuela, acción que motivó a una madre de familia exclamar: “ahora se siente una sensación diferente, escuchar y ver el helicóptero”.

El calor humano era más fuerte que el climático. Quesada Salinas manifestó que tenemos un acto académico sin precedentes, donde, al entonarse el “toque de bandera”, como coro se escuchaba el rugir del helicóptero.

Tenemos, dijo, la satisfacción del deber cumplido, mientras daba pie a las estampas de Jalisco, Sinaloa y Veracruz, efectuadas por varias compañías de ballet folclórico. Al lugar arribaron a la graduación, familiares que aún no han podido regresar a sus hogares; fueron los visitantes en su propia tierra.

Celeste, Emily, Leonardo, Zaira, Juan Isidro, Armando, todos los graduados se tomaron de las manos y se fundieron en uno solo, cuando Lesly dio las palabras de despedida, al puntualizar que “no han sido fáciles estos años, pero lo hemos superado gracias a nuestros padres; hagamos un pacto de hermandad y sigamos adelante sin olvidar de donde salimos”.

Para Quesada Salinas es el primer escalón, ya que son muchas metas las que siguen, tras puntualizar que “entendemos que no fue fácil regresar de la manera normal porque a las aulas les hicieron falta sus juegos, aprendizaje y, por qué no, sus travesuras”.

A los escasos adultos que ahí se dieron cita, aún se les dificulta abordar el tema de la tragedia que vivieron cuando tuvieron que abandonar su tierra, debido a la delincuencia y que los hizo ser conocidos como “los desplazados”.

Algunos coincidieron en que “a’i la llevamos”, “vamos bien”, “ya mejor”, pero “aún hay temor”.

La directora aseveró que un año en que tuvieron maestros a distancia, pero siempre con el acompañamiento de sus padres, por ello, insistió en agradecerles, tras pedir a los niños que cumplan sus sueños: “ustedes y sus familias se lo merecen”.

El calor comenzó a abrirse paso y los nubarrones se disiparon, al tiempo que Quesada Salinas advertía que los padres y maestros pusieron los cimientos, así es que “no permitan que nadie desvíe su camino para sean personas honestas”.

Pidió que padres de alumnos y exalumnos de primaria se tomaran de la mano para hacer una entrega simbólica de sus hijos, “igual que hace seis años, cuando los trajeron por primera vez”.

Indicó que “con esfuerzo y dedicación, hoy se los regresamos, no son los mismos chiquitos cachetones, ya que ahora son unos jóvenes transformados”. Pidió que abrazaran a sus hijos y que nunca se separen de ellos.

Yolanda, una madre de familia, sostuvo que “hay muchas emociones, pero estamos tratando de volver a la normalidad”. “A las familias que ya estamos regresando […] hay muchas palabras que quiero decir, pero no puedo”.

“Es un día especial y de mucha emoción y pedimos por los niños que no han podido regresar, pero que ya volverán”.

Por su parte, doña Elvia dijo que “me nace del corazón el agradecimiento a los miembros del Ejército, la Guardia Nacional y de todas las corporaciones que nos han acompañado porque después de tantas cosas que nos han pasado, con altas y bajas, hemos salido adelante”.

“Ha sido un año difícil, pero hemos salido adelante. Muchas pérdidas hemos tenido, pero gracias a Dios, hemos estado saliendo adelante”.


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