COMO EN FERIA

Dicen que en Zacatecas caló muy hondo, el anuncio que llegó desde Fresnillo en duelo de ferias: de buena onda, allá tendrán a Julión Álvarez en la coronación de la reina y, para quedar bien en todos lados, el alcalde Saúl Monreal hizo de éste, además, un evento con causa, pues la entrada para el concierto será un donativo de útiles escolares. ¿Qué tal?

Quizá, aseguran los venenosos, eso no les hubiera pegado tanto en la nueva gobernanza si no fuera porque, en la Fenaza de la 4T, ir a ver al amigo del gobernador David Monreal (así le dice él) costará de 440 a ¡3 mil 80 pesos!, nomás. Cómo se nota que ya todos somos simples terrenales, no como en aquellos tiempos de junio de 2021, cuando con baile gratis festejaban “la llegada de la Transformación”.

Después de las airadas quejas por el menguado programa para “la fiesta de todos los zacatecanos” y la sorpresa del Teatro del Pueblo que resultó Palenque, no son pocos que ven mejores opciones en El Mineral. Y para los que antes le sacaban por la violencia, ahora comentan que al cabo en la capital ya estamos en las mismas.

ABERRANTE

Ya decíamos en los nidos de víboras que el transporte público en Zacatecas es una aberración, pero fueron los mismos transportistas que así calificaron las transas por las que acusan al subsecretario/concesionario, Bernardino Campos, quien salió bueno para transportar, pero nomás acarreados de Morena.

Y como los diputados están de vacaciones, a lo mejor ni en cuenta tienen que la Comisión Mixta no pasó por la Legislatura. Al fin, sin novedad, pues nadie les hace caso. Así, cero y van ya perdimos la cuenta de casos que saltan a la Federación por la falta de orden a el nivel estatal.

Los transportistas se ampararon en instancias federales y ya advierten de un “concecionazo”. Casualmente, desde hace días que Campos García asegura que en la zona conurbada lo que faltan son taxis, pero nada opina sobre las promesas que se hicieron cuando dejaron caer a los usuarios el tarifazo en las rutas. Ahora resulta, afirman los del gremio, que hasta ellos son víctimas del aumento. ¿Usted qué dice?

BLINDADOS

No hay nada peor entre un gobierno y la ciudadanía que el desapego. Y, en Zacatecas, la distancia entre los dos es cada día más grande, aunque suene a canción. La frialdad gubernamental es cada vez más palpable o nomás escuchar al gobernador David Monreal decir que, frente a las víctimas del delito, hay otras “prioridades”.

En definitiva, es lamentable la lejanía del gobierno frente a la realidad, real, de la entidad. Zacatecas de cabeza, prácticamente incendiado y, hasta parece burla que la ciudadanía, que a diario está expuesta, vea pasar funcionarios custodiados por la mismísima Guardia Nacional. No, pos’ así cualquiera.

Así es que los blindados son otros porque la gente sale de su casa sin saber si va a volver. ¡Ah!, pero como si fuera desfile, mientras el pueblo espera el urbano, ve pasar sobre el bulevar una camioneta de la Guardia, atrás un camionetón negro, con el copiloto muy trajeado, muy verdad de Dios, y atrás otra de la Guardia, ya sabe, por si acaso. Eso no tiene nombre. Bueno, ¡sí!

LAS PORRAS

Como si nos faltaran simuladores en la entidad, los porristas a conveniencia aparecen cada que se levanta una piedra. Y si es en apoyo a un pretenso a un cargo público, pues la fauna sale a tomar el sol.

Así es que nadie, con dos dedos de frente, cree en la faramalla que están organizando sobre grupos de “apoyo” a las “corcholatas” de AMLO. ¡Nadie! Si ya habíamos comentado sobre los fans de Claudia y los del secretario de Gobernación, Adán Augusto, recién surgieron las huestes de Marcelo. Estamos ciertos que algunos ni conocen al canciller. Como si la entidad estuviera para payasadas.

¿En realidad creen que al ciudadano “de a pie” le importa que disque se agrupen para “apoyar”?, bueno, ¡simular!, en pro de un pretenso presidencial. ¡Ah!, pero hay que tomarse la foto y mandar el mensaje de que los juntaron, cuando en las más de las veces sólo hay cartuchos quemados. Al parecer, para ser aplaudidor de una corcholata el requisito es estar desempleado, ¿verdad, Javier Calzada?


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