Óscar Novella Macías
Óscar Novella Macías

De la complicidad y complacencia a lo absurdo e incoherente: el triste papel de los medios tradicionales

 

¿Qué clase de liberación sería esa de abandonar

 un absurdo que es lógico y coherente

 para abrazar otro ilógico e incoherente?

 

Retrato del artista adolescente, (1916).

James Joyce

 

El Presidente López Obrador presentó el Proyecto de Reforma Constitucional, que tiene por objetivo que el mando de la Guardia Nacional pase de la SSPC a la SEDENA, aun cuando operativamente ya sucede, la intención es que quede plasmado a nivel constitucional para evitar que en el futuro la oposición desde el legislativo revierta esta medida. A raíz de eso, el pasado 8 de agosto el Ejecutivo Federal, previendo dicha amenaza por la moratoria legislativa de la oposición, y dado que la seguridad es un asunto prioritario, anunció darle el cauce administrativo a través de la emisión de un Acuerdo Presidencial.

Esta acción ha provocado diversas reacciones desde distintas posturas de la opinión pública. Hay quienes rabiosa e hipócritamente alegan que se trata de un acto de militarización,  los mismos que en tiempos de Calderón convalidaron la presencia del Ejército en las calles.

Aquí bien vale el análisis comparativo: a) Calderón llevó a las calles al Ejército sin sustento legal, ni una estrategia clara,  para declarar la guerra al cartel de los Zetas, ocultando los pactos realizados por García Luna (Secretario de Seguridad) con el Cartel de Sinaloa, con el fin de legitimar su arribo a la presidencia en medio de un gran descontento social,  por las evidencias del fraude electoral; b) el Presidente López Obrador comienza su periodo, en medio de una tendencia creciente del poder de los cárteles, por tanto de las actividades criminales, y con el Ejército en las calles, motivo por el cual ha considerado que representaría un gran riesgo regresarlo a los cuarteles abandonando al pueblo a su suerte.

Por lo anterior es pertinente traer al análisis que además de la creación de la Guardia Nacional, los siguientes son los puntos relevantes de la Política de Seguridad del Presidente Andrés Manuel contempla:

  1. Prevención por medio de la atención de las causas del delito desde la SSPC hacia sectores víctimas de violencia, como por medio de un amplio esquema de programas sociales dirigidos a que los jóvenes se mantengan en actividades productivas o educativas y se alejen de las conductas antisociales.
  2. Generación de las condiciones administrativas e institucionales para una procuración de justicia real.
  3. Detección y bloqueo de las cuentas que sostienen del esquema financiero del crimen organizado.
  4. Establecimiento de denuncias y acuerdos con EEUU para erradicar el tráfico de armas (de EEUU a México) y de drogas (de México a EEUU), entre otros. Es decir más prevención e inteligencia y menos violencia.

Sucede que de forma mezquina la oposición ha utilizado la jornada de lamentables hechos violentos ocurridos la semana pasada en los estados de Guanajuato, Jalisco, Chihuahua, Baja California Norte y Michoacán para cuestionar la política de seguridad, pero sobre todo para criticar la intención del presidente de trasladar el mando de la GN a la SEDENA.

Además de observar cautelosamente la sincronía y la relación entre sí de los hechos violentos ocurridos la semana pasada, es imprescindible ser muy cuidadosos para analizar y definir su dimensión conceptual, así como sus consecuencias a nivel de percepción social, pero también a nivel de reacciones políticas internas y geopolíticas.

Desde luego que no se debe minimizar de la misma manera que es muy irresponsable exagerar y tergiversar la magnitud de lo sucedido; de tal manera que los diversos pronunciamientos y encabezados de actores políticos y medios opositores por este motivo, exhiben una franca y miserable intención política. Cierto es que los eventos violentos son lamentables y el gobierno federal está obligado a dar una respuesta sensata y convincente; sin embargo, denominarlos como actos de narcoterrorismo tiene diversas implicaciones a nivel internacional, así como intencionalidades mezquinas de quienes se oponen visceralmente  al gobierno de la 4T.

En el paroxismo, uno de los corifeos de la derecha lanza una encuesta pidiendo opinión sobre la posibilidad de un golpe de estado, mientras los “izquierdistas” como Muñoz Ledo matizan y avalan una propuesta similar. Y en franca contradicción, otra facción, en la que se embarcó Anabel Hernández,  consideran esa decisión presidencial; ¡como un golpe militar simulado!

No obstante, la disminución de los índices delictivos a nivel nacional y derivado de la reacción del crimen organizado frente a la presencia de las fuerzas federales en fechas recientes, toma lógica el reforzamiento de la capacidad de contención por parte de GN frente a los actos de violencia. De ahí la pertinencia de que con base en el entrenamiento y disciplina la SEDENA tome el mando de esa nueva agrupación armada.

Aunque es legítimo señalar todos los actos criminales y de lesa humanidad en que ha incurrido el Ejército en el pasado, lo cierto es que se ha demostrado un cambio paradigmático y de operación tanto que ahora se dedican a vigilar instalaciones de Pemex, construir el AIFA, tender las vías del Tren Maya, apoyar la vacunación y rescatar mineros y no estar asesinando y desapareciendo opositores. Por lo que como dice Epigmenio Ibarra “…sí es posible reorientar una institución como el ejército…”, ahora también como mando de la GN.

La polémica sigue su curso sin aportar nada más que una supuesta afirmación de una libertad  de expresión que, paradójicamente dicen que no existe. Mientras tanto las familias que ha perdido un ser querido solo les sirven de personajes secundarios en esta macabra danza de vanidades en un escenario donde ellos interpretan toda la coreografía.


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