¡AGUAS!

Cuando no nos llueve nos llovizna. La lista de problemas que se arrastran en Zacatecas es larga y, ahora, el grito es ¡aguas con las aguas!, pues lo que ha salido a flote con desgracias naturales es la poca o nula capacidad de respuesta de las autoridades.

Después de la tromba que les cayó este martes, llegaron los llamados de auxilio desde Sombrerete, donde más pronto se organizó el apoyo de la sociedad civil que desde el gobierno del estado. En tiempo récord, es decir, más 19 horas después, el (des)coordinador de Protección Civil hizo su acostumbrada comunicación en estos casos: un video para asegurar que ya para entonces había coordinación. ¡Qué bueno que avisa!

Lo preocupante de la tardanza, critican las serpientes, es que pudieron solicitar la declaración de emergencia, pero para eso se requería trabajo y rapidez, cosas de las que a Jeu Márquez solo le han contado. Y ni para dónde hacerse ni rebuscar a quién culpar, como cuando no lograron la declaratoria en Río Grande o la tragedia ecológica en Concha del Oro.

CANCELADOS

¡Ya nos llegó el canceladero!, advirtió el alcalde de la capital. A diferencia de las autoridades de (in)seguridad federales y estatales, Jorge Miranda advirtió que duele la inseguridad que padecemos, pero más “que no se mantenga informada a la población y que, por eso, huyan los turistas. ¡Tómala!

En el tema de temas, pareciera que la gota que derramó el vaso fueron los narcobloqueos de los que el secretario Adolfo Marín se atrevió a presumir que “no llegaron a las comunidades”, cuando Zacatecas y Fresnillo estaban entre el miedo y la incertidumbre. Y, bueno, a estas fechas se sigue a la espera de que presenten a los supuestos detenidos de aquella vez, a menos que nos salgan con otro Fantasma.

Mientras que del Palacio de Gobierno para adentro se cree que se puede tapar el Sol con un dedo, Jorge Miranda desmintió lo que se cansan de presumir en la nueva gobernanza, que aquí no pasa nada, y urgió a que se atienda un problema que ya pega en la economía de la ciudad. Será una joya, dijera el embajador Ken Salazar, pero de eso no come su gente.

POCAS GANAS

Como los diputados ya reconocieron la “herencia maldita” que ellos mismos se crearon, que no vayan a creer que la gente olvida sus pendientes. Nomás nadie le entra a la Estafa Legislativa. De que se armó el escándalo, se armó, pero la enjundia que mostró entonces el morenista Ernesto González ya se ve muy menguada.

Lo único que ha quedado claro es que surtió efecto el jalón de orejas que le dieron desde la nueva gobernanza, luego de que embarcara a varios integrantes del gabinete y hasta la recién estrenada dirigente estatal de su partido, Roxana Muñoz. Ya ven que, para meterse el pie, como Morena no hay ninguna.

Y aunque los legisladores juran que su exhibida de calzones sigue en revisión especial, que actúan con todas las minucias posibles y que nomás esperan los resultados, de lengua ya nos comimos muchos tacos y lo que el público pide es que el zar anticorrupción saque la casta (diría el clásico), sobre todo ahora que se presume presidente de la Mesa Directiva. Prendieron la mecha y se les acabó la pólvora. ¡Ahí deben!

NI DE LENGUA

Recomiendan los que saben que, si no se tiene nada que decir, pues que no se diga nada, lo cual no les queda claro al taquero Flores (lo de que es florero es coincidencia) y a sus desperdigados meseros, ya que apenas se les ocurrió lucir la 4T, región famélica, de manera temática. ¡Son unos genios!

Si comentan las víboras que entre todos los que despachan en la taquería a duras penas pueden con el informe, imagínese sectorizado. De los creadores del primer neoreporte COVID, en el que los contagios “bajaron” gracias a la nueva gobernanza, llegó el regresamos a la normalidad en las actividades culturales, como si eso hubiera sido por obra y gracia de la administración estatal y no una consecuencia esperada de la reactivación, ahora sí, menguada la pandemia.

Pero no solo eso: como desde hace mucho los de sesos ya se llamaron en la taquería 4T, región doble tortilla, pues creyeron que era muy buena idea empezar los spots de radio con la clásica… sí, ¡adivino!, culpar a los malotes de los gobiernos anteriores. Que alguien les diga que mejor no ayuden.


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