UNA DE VAQUEROS

Las benditas redes sociales lo volvieron a hacer y bautizaron al “voy a todas” de Protección Civil, Jeu Márquez, como el “catrín de banqueta” de la nueva gobernanza. Bien trajeado, el veracruzano protagonizó el show de la vaca en fuga en avenida Universidad, donde “dirigió” el operativo que implementaron ocho elementos para devolver al semoviente a su corral. Ojo: el animal de cuatro patas está bien, por si nuestros lectores estaban con el pendiente.

Y, salvo los daños al vehículo al que le tocaron los trancazos, esta historia de martes 13 en Zacatecas hubiera tenido un final feliz, de no ser porque, más tarde, a nuestro héroe vaquero se le salió de control el acceso al baile del Multiforo durante la noche, cuando cientos de personas irrumpieron en el lugar para darle al traste a todas las medidas de seguridad, de protección civil y hasta sanitarias que nos presumieron hace apenas unos días. Pero ya se la sabe: aquí todo está controlado.

CERO Y VAN CINCO

No cabe duda que los líderes, bueno, dirigentes de sindicatos, son egresados de la escuela Fidel Velázquez en perpetuarse en el poder. Bueno, igual pasa si fue derecha la flecha, como en el caso de Norma Castorena en el sindicato de Salud. ¿Pero ya por quinta ocasión?, pues no llenan o qué.

Nomás no sueltan y los agremiados esperan ser dignamente representados. Sobre todo, ante un panorama adverso como el que se vive con el actual secretario de Salud, Uswaldo Pinedo, ya que no se sabe si picha o cacha, pero definitivamente no deja batear.

Que la lucha se haga, aunque critican víboras de bata blanca que, en los periodos de Castorena, no se han visto avances al interior del Sntsa, salvo para los cuates. La gente volvió a confiar en ella y lo menos que se espera es que saque la casta y no sólo sea una oposición por serla, sino un beneficio para la clase trabajadora.

Y para los priístas que orgullosos aplaudieron el triunfo, nomás recordarles que igual de felices estaban allá por 2021, cuando se dieron cuenta de que voto sindical no significa curul. ¡Aguas!

SOLITOS, SOLITOS

Se fue Roxana Muñoz, pero alguien tenía que quedarse en su lugar en la Legislatura, así es que la estafeta está entre Violeta Cerrillo y Analí Infante, de Morena, aunque la que no se queda atrás es la del extinto PES, Zulema Santacruz.

Se reconoce que lleva la delantera Violenta Cerillo, tras una larga carrera de azuzar a Roxana para que hiciera escándalo en las sesiones. Ahora, Cerrillo se asume como contestadora de los temas, aunque sin conocimiento de causa.

Es más, se atrevió a decir que la representación de los diputados nada vale, ya que a su ver fue mejor que David Monreal “se dirigiera al pueblo” el pasado día ocho, que a 30 pelados que sólo se la pasaron hablando entre ellos mismo y haciendo mofas con caricaturas.

Luego entonces, no se les llama representantes populares a los diputados. Diría el clásico: ¿o sea cómo? Cada uno representa algo o a alguien, pero Cerrillo, con tal de quedar bien con el poder, denuesta a sus pares y a ella misma. Será que nada vale su representación a los guadalupenses, ¿o sí?

PERO QUE SE VEA

Dicen los que saben que el presupuesto 2023 para Zacatecas aumenta significativamente a 35 mil millones de pesos totales. La duda es si en la nueva gobernanza se van a ejercer como debe ser y no lo meterán bajo el colchón para que sude y cada gota se vaya a lo electorero, no al beneficio social. Les dicen subejercicios.

Lo que llamó la atención de propios y extraños es que viene un recurso etiquetado para la presa Milpillas, que se ha visto afectado por milpillos. Es decir, sí se tiene recurso y registro ante Hacienda. O sea, lo sacan o lo sacan. Se ha dicho hasta el cansancio que el proyecto no es malo y así lo entienden en el centro del país, pero hasta cuándo lo van a entender bandoleros como Narro y su pandilla.

Lo importante es rescatarlo de las garras del mal llamado “tigre”. Porque, para variar, si no se tienen los elementos para construir se pierde el recurso. Ya es hora de que alguien asuma y dé la batalla por el beneficio de Zacatecas y no estar solapando a sátrapas, que lo único que han hecho es un negocio de la política.


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