AGENCIA REFORMA/NTRZACATECAS.COM
AGENCIA REFORMA/NTRZACATECAS.COM

CDMX. La arquitecta mexicana Tatiana Bilbao vuelve, una y otra vez, a los inmuebles que diseñó y conversa con las personas que los habitan.

«No hay manera de aprender de estos si no se visitan constantemente después de terminados, porque ahí no se acaba la arquitectura», asevera.

Observar no es suficiente: «Hablamos, conversamos (con los residentes) y entendemos», explica en entrevista la también académica, cuya obra de vocación humanista abarca lo mismo viviendas, iglesias y escuelas, que jardines botánicos, mercados o funerarias, siempre concebidas en colectivo.

Ese afán de comprensión colectiva es una de las cualidades que distinguen a la arquitecta merecedora del Premio Global a la Arquitectura Sostenible por la Fundación LOCUS en 2014 y el Richard Neutra a principios de año, y quien inaugurará la próxima semana en el Museo de la Ciudad de México la exposición Dibujar con la(s) historia(s), en el marco del Festival de Arquitectura y Ciudad Mextrópoli, a llevarse a cabo del 21 al 25 de septiembre en diversas sedes de la CDMX.

El título de la muestra alude a las historias que las personas pueden construir en las edificaciones que habitan, devenires tan múltiples como inagotables e impredecibles.

«Nunca hemos podido imaginar lo que la gente realmente piensa, siente y hace al habitar un espacio. Y ojalá nunca lo hagamos. No queremos hacerlo», advierte Bilbao.

Autora de proyectos que multiplican umbrales y enfatizan la transparencia, el verdor y lo orgánico, la arquitecta, quien el pasado mes celebró su cumpleaños número 50, rehúsa a la rigidez de las predeterminaciones -una postura gestada desde su juventud- y opta en cambio por concebir espacios que las personas decidan cómo habitar.

«Una de mis búsquedas profundas es cómo la arquitectura se puede volver una plataforma para que cada quien decida su propia forma de existir en este planeta», puntualiza.

Durante sus años de formación como arquitecta su renuencia a los espacios predeterminados le parecía una inseguridad.

«La inseguridad (acerca de) cómo puedo decidir la manera en que alguien más puede habitar este planeta, y desde entonces he tratado de buscar una forma de entender la arquitectura como una plataforma para que esa otra persona decida cómo habitarla», señala Bilbao, parte de una estirpe de arquitectos, nieta de Tomás Bilbao, arquitecto vasco y ministro de la República Española.

«Al principio», rememora, «pensaba que podría convertirme en el otro para diseñar, pero la realidad es que eso no puede pasar. Por más que te conviertas en el otro, siempre serás tú».

Los ejercicios formales y proyectuales que presentará a partir del 24 de septiembre en el recinto de Pino Suárez 30, Centro Histórico, son la respuesta de su despacho, Tatiana Bilbao Estudio, para lograr una arquitectura que se habite desde las posibilidades y las decisiones de la persona, no desde las determinaciones del arquitecto.

«Una arquitectura», insiste, «que es una plataforma para que cada quien cree su propia existencia».

¿Esta plataforma pasa por acabar con dicotomías entre lo público y lo privado?
Al generar estandarización u homogeneización de espacios -que evidentemente tenían un objetivo claro en el siglo 20: buscar la equidad, la democracia, la igualdad- se elimina la posibilidad de habitar todos en el espacio, al generar dicotomías no nada más entre el espacio público y privado, sino determinaciones muy específicas, que dejan fuera a todo.
Nuestra arquitectura busca eliminar esas definiciones dicotómicas, porque los seres humanos no somos dicotómicos.

Definiciones de la casa como un lugar de descanso en oposición a los sitios de trabajo implican dicotomías que no funcionan, ejemplifica la también galardonada con el Marcus Prize en 2019 y el Tau Sigma Delta Gold Medal de la ASCA en el 2020.

«Porque la casa es el lugar del trabajo más importante que se hace en la vida: el trabajo reproductivo, y al hacer determinaciones tan específicas se crean discriminaciones de todo tipo.

«Hemos buscado eliminar esas dicotomías en todos los sentidos: de lo público a lo privado, de lo doméstico a lo laboral o lo productivo, de lo individual a lo colectivo, de lo institucional a lo personal; todas esas dicotomías en las cuales hoy vivimos y que cada vez se acentúan más y que cada vez discriminan a más. Nuestra arquitectura siempre ha tratado de eliminarlas en muchos aspectos».

¿Qué tan importantes son las emociones en los espacios que diseñas?
Hemos dicho: «Hagamos espacios que inspiren, pero funcionales, en los que puedas dormir, comer, dibujar, estudiar, trabajar, socializar». Sin embargo, creo que hemos olvidado o hemos perdido la noción de que todas esas funciones se hacen a través de la emoción y necesitan a la emoción para hacerse realmente en magnitud. El acto de dormir no es meramente funcional, sino ritual; lo mismo con la comida: Hemos reducido el acto de comer a una mera introducción de alimentos nutricionales a nuestro cuerpo. Y así como se ha reducido socialmente, lo ha hecho también espacialmente, para eficientarlo.
Sin embargo nuestro cuerpo no nada más se nutre de proteínas y vitaminas, se nutre de las emociones a través de los alimentos, que transmiten historia, cultura, sabores, olores y sentimientos, y los espacios que hemos diseñado no dan cabida a esto.

¿La transparencia de las ventanas y el verdor, por ejemplo, tan presentes en tus proyectos, permiten esa expresión emocional?
Para mí es muy importante eliminar la dicotomía, al menos la que existe en el discurso, porque en la realidad no existe.
Somos naturaleza, no somos entes separados, como se plantea. Somos seres naturales que necesitamos una protección relativa de las condiciones del medio ambiente para poder sobrevivir. Sin embargo lo hemos llevado a un extremo. Hoy lo que estamos haciendo es desadaptarnos del ecosistema al que pertenecemos, y el ecosistema está a punto de expulsarnos -a 30 años- por esta dicotomía.
Para mí la arquitectura necesita borrar también esa dicotomía y hemos buscado en muchos proyectos, de muchas maneras, que de entrada entendamos que somos parte de ese ecosistema y, después, cómo reintegrarnos en él de manera muchísimo más responsable.

¿Cómo influye en la arquitectura que desarrollas tu entorno familiar y provenir de una familia ligada con la República Española?
El legado profundo viene, siempre, de un interés por el otro. Si me atrevo a reducir los ideales que persiguió mi familia serían que todos, en colectivo, podríamos progresar mejor, entonces es un interés profundo y genuino no por el beneficio mío, sino por el beneficio del otro, sabiendo que al beneficio del otro yo crezco.

Tome nota…
Bilbao participará en diversas actividades dentro de Mextrópoli:

-Conferencia magistral
Miércoles 21, 19:00 horas. Teatro Metropólitan.

-«Margen social: Ciudad, vivienda y feminismo», Mesa de diálogo
Jueves 22, 17:00 horas. Centro cultural españa.

-«El futuro de los materiales», Mesa de diálogo
Sábado 24, 17:00 horas. Museo de Arte Popular
Revillagigedo 11, Colonia Centro

-«25 obras, 25 voces», Mesa de diálogo
Domingo 25, 12:30 horas. Pabellón Antelia, Alameda Central.

Para mayores informes del programa de Mextrópoli, visitar: mextropoli.mx.


Deja un comentario