Luis Ernesto Olvera Rosas
Luis Ernesto Olvera Rosas

Consumos dirigidos en estos tiempos

 

Crear consumo. Recordemos que hemos tratado el famoso marketing asociado a la publicidad, importante para dirigir a la sociedad a productos determinados, encaminándola a su adquisición o contratación.

Grupos ambientalistas hablan de un consumismo desmedido; sin embargo, hay grupos que quieren modas en celulares, ropa, equipos audiovisuales y para quienes tienen recursos económicos medios a altos; automóviles de todos los precios y ya no digamos las viviendas.

Alcanzar estatus es parte de la producción de insumos y deja atrás el concepto de consumir sólo para sobrevivir, sino para identificarnos y ser aceptados por un grupo social, para suplir carencias emocionales, ah, esas carencias emocionales, que se convierten en el eje de su vida y su razón de ser.

Hoy en día los consumidores son “los promotores del producto y -a la vez- el producto que promueven” (Zygmunt Bauman). La sociedad de consumo sólo es posible en una economía que produce bienes y servicios masivamente. Ésta es una característica de nuestro tiempo.

En el texto de Semarnat, en la sección de “Consumo sustentable: un enfoque integral”, describen: “La sociedad de consumo sólo es posible en una economía que produce bienes y servicios masivamente. Ésta es una característica de nuestro tiempo. La producción llegó a tal exceso que, incluso, se invirtió la lógica económica que prevalecía desde la Revolución Industrial hasta la primera mitad del siglo XX, cuando se producían objetos para satisfacer necesidades. Hoy se crean necesidades que sólo se satisfacen con determinados objetos. En términos macroeconómicos se dice que la economía de un país crece cuando su consumo y producción aumentan, pues ambos aspectos son interdependientes. Las políticas de crecimiento fomentan la demanda de productos y los consumidores son la savia y motor de la economía”.

La publicidad es utilizada en el consumo con la historia de las emociones. En los años 20, en Estados Unidos, Edward Louis Bernays, quien era sobrino de Sigmund Freud, puso a leer a sus colegas publicistas el libro Psicología de las masas y análisis del yo, que su famoso tío acababa de publicar, para demostrarles cómo se podía manipular emocionalmente a los consumidores y atraerlos al proceso de compra. Le suena cuando algún pariente muy cercano insiste en celulares, ropa o cosméticos.

Por cierto, a la mujer se le cosificó muy pronto, considerándolas meros objetos atractivos y hermosos y sus imágenes utilizadas para publicitar toda clase de productos: cervezas, joyas, jabones, cosméticos, muebles y más. Basta revisar el pasado de la publicidad desde los años cincuenta.

La publicidad trasnacional se impuso para crear patrones de consumo capitalistas de los países altamente industrializados, con complicidad de los medios de comunicación, principalmente audiovisuales, que con recursos millonarios los controlan.

México no se salva, con publicidad, las corporaciones responden a las pretensiones del desarrollo capitalista. Con publicidad se modelan: necesidades, aspiraciones, profesiones, empleos, valores, patrones de consumo, relaciones sociales, ideológicas, políticas y familiares. Todo esto a favor de las empresas transnacionales.

Para aprovechar la producción de las grandes empresas, se pasó de los comercios pequeños o especializados, para dar paso a los grandes centros comerciales como las tiendas de autoservicio y departamentales, en la confección de ropa, compra de comestibles, artículos electrónicos y eléctricos, desplazando a un gran número de comercios en pequeño y medios.

En esas tiendas se podía concentrar en sus secciones de ropa para adultos, damas, niños; lo que resulta comercialmente más exitoso en ingresos económicos con menores costos por salarios y rentas.

Pensemos que, en la actual economía de mercado, el consumidor responsable y con creatividad en pos de mejorar sus condiciones de vida, es el principal protagonista del mantenimiento o transformación de los modelos socioeconómicos de consumo. Esto es importante para un consumo sustentable como comprenderemos en los siguientes escritos.

 

Anacrónica evaluación. Lo sucedido con la magistrada Lic. Yasmín Esquivel Mossa, sacó a flote un problema muy serio a nivel nacional e internacional, las formas de evaluar capacidad para el ejercicio profesional. ¿La tesis es un mecanismo sólido de evaluación?

Si en verdad quieren evaluar las capacidades para ejercer el ejercicio profesional, tendrá que discutirse si funciona como actualmente se pide presentarla. A nivel licenciatura debe modificarse, de acuerdo con las áreas de conocimiento.

En 1998, como director de la entonces Escuela de Ingeniería de Minas, Metalurgia y Geología de la UAZ, participé en reuniones con el sector minero en la Cámara Minera de México (CAMIMEX), además, solicité a los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) la evaluación de la unidad académica.

En CAMIMEX había mucho pragmatismo; sin embargo, con contundencia solicitaron que las escuelas de Ciencias de la Tierra tuvieran instancias de fin de curso (aproximadamente un semestre), dijeron los directivos, como lo hacen en Alemania.

Convencimos en posteriores períodos a una pequeña comunidad de profesores de la unidad, otros se oponían, más con intereses políticos que académicos para reformar la currícula, observación señalada por el CIEES, posteriormente, por el Consejo de Acreditación de la Enseñanza de la Ingeniería, A. C. (CACEI).

Empezamos con los procesos de egreso de las licenciaturas, enfocados a los resultados de las estancias. Sin embargo, hubo santones con posgrados en instancias nacionales, que trataron de impedir nuevas formas de titulación. La tesis era sólo una opción de evaluar el conocimiento en nuestra área, nos lo hicieron saber en corto los evaluadores de CACEI. El tema podemos ampliarlo posteriormente.

Lo de Yamín Esquivel es la punta de un iceberg que tiene que ser corregido en la mayoría de las instancias académicas de educación superior.


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