AGENCIA REFORMA /NTRZACATECAS.COM
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CDMX. Una plataforma de hielo de la Antártida se quebró el 22 de enero. Desde 2019, científicos preveían que se rompería para dar pie a un iceberg del doble de tamaño que la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos.

El rompimiento de la plataforma de hielo Brunt originó dicho iceberg con un área aproximada de mil 550 kilómetros cuadrados, de acuerdo con el Relevamiento Antártico Británico (BAS, por sus siglas en inglés).

Se espera que su nombre sea A-81, mientras que una pequeña pieza al norte podría llamarse A-81A o A-82, señaló la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

¿Por qué se quiebran?
Las plataformas de hielo son gruesas capas de hielo que flotan sobre el agua de forma permanente y están adheridas a una costa. Brunt, por ejemplo, se ubica sobre el Mar de Weddell y se conecta a la Antártida.

El surgimiento de icebergs a partir del rompimiento de tales plataformas es parte del proceso natural y cíclico del crecimiento de las capas de hielo.

A medida que el hielo fluye desde la tierra al mar, las áreas más alejadas de las costas se vuelven más delgadas.

Al estar más estresadas por tormentas y mareas, se adelgazan todavía más porque se derriten. Por eso son zonas más propensas a formar grietas y romperse, señala el Observatorio de la Tierra de la NASA.

¿Cómo impactan al mundo?
Las plataformas de hielo actúan como freno en cuanto a qué tan rápido el agua de los glaciares fluye al océano.

Si no existieran, fluiría más rápido y se derretiría, situación que ocasionaría un aumento en el nivel del mar, explican Alexander Fraser y Chad Greene, investigadores de la Universidad de Tasmania y del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, respectivamente.

Sin embargo, estas plataformas ahora están en su punto más débil desde la década de 1990, según un estudio que publicaron en «Nature». Por lo tanto, los glaciares de la Antártida comenzaron añadir más agua a los océanos de manera más rápida. Conforme el cambio climático se intensifique, se derretirán más temprano y contribuirán a un mayor nivel del mar.

La Antártida contiene cerca de 30 millones de kilómetros cúbicos de hielo. Si todos se derritieran, el nivel del mar crecería casi 60 metros, señalaron los especialistas en una publicación en «The Conversation».

Otra repercusión de estos quiebres es la posibilidad de reubicar la Estación de Investigación Halley VI de la BAS, donde científicos estudian procesos atmosféricos y climáticos de la Tierra. Se encuentra sobre Brunt y en 2016 tuvo que ser relocalizada a un sitio más adentro ante la expansión de una grieta que amenazaba la integridad de la base.


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