Carlos Marx, el pensador socialista más influyente del siglo XIX

México.- Carlos Marx, filósofo, historiador y revolucionario, es sin duda, el pensador socialista más influyente del siglo XIX.

A pesar de que sus ideas sociales, económicas y políticas fueron ignoradas en su tiempo, a partir de su muerte, tomaron gran importancia y siguen vigentes.

Nació en Tréveris, Alemania, el 5 de mayo de 1818, arropado por una familia culta y de clase media. A los 17 años ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Bonn, en Berlín y después se doctoró en Filosofía en Jena, en 1841.

A partir de esa época, el pensamiento de Marx se asentó sobre las ideas de Hegel, sustituyendo el idealismo por una idea materialista, en la cual concibió que las fuerzas económicas constituyen la infraestructura que determina en última instancia los fenómenos supraestructurales del orden social, político y cultural.

En 1843 contrajo matrimonio con Jenny Von Westphalen, cuyo padre inició a Marx en las doctrinas racionalistas de la Revolución Francesa, convirtiéndose en un demócrata radical que pasó algún tiempo como periodista y profesor.

De acuerdo con datos de la red, sus ideas políticas lo obligaron a dejar su natal Alemania. Después se trasladó a Francia de donde fue expulsado en 1845 y llegó a Bruselas, donde apoyó las tendencias radicales presentes en la Revolución Alemana de 1848.

Se dedicó a estudiar intensivamente la historia y elaboró la obra conocida como la “Concepción materialista de la historia”.

Esta se desarrolló en una tesis básica que rezaba “la naturaleza de los individuos depende de las condiciones materiales que determinan su producción”.

Siguió la historia de los diversos modos de producción y predijo el colapso del capitalismo industrial, según información del sitio historyguide.org.

Marx se estableció al fin en Londres en 1849 y allí desarrolló la mayor parte de su obra escrita.

Conoció a Friedrich Engels, con quien forjó una amistad estrecha que los llevaría a colaborar juntos de manera intelectual y política. Engels fue de gran ayuda para Marx justo cuando pasaba por las mayores dificultades económicas, consecuencia de su apoyo a la causa socialista.

Las ideas de Marx partieron de las sentadas anteriormente por los socialistas, calificándolos de utópicos. Tomó de algunos como Saint-Simone y Charles Fourier, elementos de su pensamiento, aunque fue más allá de solo imaginar como sería una sociedad perfecta en un futuro y esperar a que su implantación resultara exitosa en comunidades pequeñas.

En 1860 redactó la “Teoría de la plusvalía”, que generó discusiones entre los teóricos de la época, como Adam Smith y David Ricardo.

Pero su obra principal sobre economía política “El capital”, progresó lentamente. Para 1857 había escrito 800 páginas de la obra que hablaba del capital, propiedad de la tierra, el trabajo asalariado, el estado, el comercio exterior y el mercado mundial.

No fue sino hasta 1867 que Marx se atrevió a publicar los primeros resultados de su trabajo monumental en el volumen 1 de “El capital”. En este texto, habló de su versión de la teoría del valor de trabajo y su concepción de la plusvalía y explotación.

Los volúmenes II y III fueron trabajados por Marx durante los siguientes años y fueron publicados de manera póstuma por su amigo Engels.

Criticó hasta el extremo la esencia injusta, ilegítima y violenta del sistema económico capitalista, en el que vio la base de la dominación de clase que ejercía la burguesía. Sin embargo, aseguraba que el capitalismo tenía un carácter histórico, como lo tuvo el feudalismo.

Según la biografía que publica el sitio biografiasyvidas.com, en otras obras de su autoría, completó la base de su razonamiento con reflexiones de carácter histórico y político.

Precisó que la lucha de clases subyace en toda la historia de la humanidad, resultando en un choque entre explotados y explotadores, como resultado inevitable de las fuerzas productivas y el ajuste al que someten las relaciones sociales de producción.

Confió en la Revolución socialista como emancipación definitiva y global del hombre, al abolir la propiedad privada de los medios de producción y pasando a la fase comunista en la que desaparecieran las contradicciones de clase y ya no fuera necesario el poder coercitivo del Estado.

Una vez retirado de la actividad política, ejerció su influencia a través de sus discípulos August Bebel y Karl Liebknecht, quienes crearon el Partido Socialdemócrata Alemán en 1875.

Durante la última década de su vida, su salud se fue deteriorando. Viajó a Argelia en busca de recuperación, pero no lo consiguió. Esto, aunado con la muerte de su hija mayor y su esposa, empañaron sus últimos años de vida, hasta que falleció el 14 de marzo de 1883.

Sus restos yacen en el cementerio de Highgate, en Londres. Su colaborador y amigo Engels pronunciaría unas palabras para él, tres días más tarde, entre las cuales se destaca: “El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, el pensador vivo más importante ha dejado de pensar. Él se había quedado solo apenas dos minutos, y cuando volvimos lo encontramos en su sillón, con toda tranquilidad ido a dormir, sino para siempre”.

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