Ana Lilia González Moncada
Ana Lilia González Moncada

Ciberseguridad en la era digital

 

Con el vertiginoso incremento en el uso de las aplicaciones y herramientas digitales conectadas a Internet que facilitan la vida a las personas, también se disparan las necesidades de disponer de medidas de ciberseguridad que garanticen la integridad y confidencialidad de la información que se transmite por la web.

Entre las principales vulnerabilidades que enfrentan los usuarios en este entorno de hiperconectividad destacan: el desconocimiento del peligro que puede representar el uso de los dispositivos electrónicos como celulares, tabletas o laptops al conectarse en redes Wi-Fi públicas, realizar descargas de aplicaciones no verificadas o piratas, tanto como imágenes, videojuegos u otros con esta característica, antivirus desactualizados, consulta de sitios dudosos, movimientos bancarios en línea sin las medidas de privacidad, utilizar equipos sin contraseña o con claves predecibles como fechas de cumpleaños, nombres de mascotas o familiares, letras o números consecutivos, que pueden propiciar delitos como robo de identidad, instalación de software malicioso o ataques a través de la red.

Respecto del software malicioso “malware”, algunos especialistas refieren que la dispersión de este se ha incrementado en las redes sociales digitales como Facebook, Twitter y WhatsApp, a pesar de las medidas de que estos disponen para controlarlo o al menos minimizar el daño, ya que también los delincuentes han sofisticado sus estrategias.

Otros riesgos asociados a la hiperconectividad son: el correo no deseado conocido como “spam” que en ocasiones incluye hipervínculos fraudulentos, las aplicaciones para robo de contraseñas de acceso a Internet, los datos e información personal perdidos en un celular olvidado, entre otras.

Acciones como éstas exponen datos confidenciales y valiosos de los cibernautas y de las empresas, que pueden ser aprovechados por los hackers para apropiarse de equipos, cuentas bancarias y claves de usuario para realizar fraudes, transferencias de fondos, secuestros virtuales e incluso chantajes que no solo afectan a una persona, sino que también pueden contaminar a sus contactos.

Es por eso que hoy en día las organizaciones consideran la inversión en ciberseguridad como un tema prioritario y destinan mayores recursos para proteger la información que se aloja en sus plataformas digitales en términos generales.

Según datos de McAfee, el costo del delito cibernético en 2020 ascendió a más de un billón de dólares, cifra que combina pérdidas económicas de más de 9,000 millones y el costo de brindar ciberseguridad de más de 145,000 millones de dólares. (Muycanal, 2021)

Mientras que Kaspersky en su informe “Ajuste de la inversión: alineando los presupuestos de TI con las prioridades de seguridad”, la proporción de la seguridad informática en el presupuesto general de TI creció del 22% en 2019 al 30% en 2020 en las PyMES y del 27% al 34% en las empresas de mayor tamaño. (Diazgranados, 2021)

A pesar de que la pandemia causó estragos considerables en algunas empresas y por ese motivo realizaron ajustes significativos a sus presupuestos tanto de inversión en TI como en materia de ciberseguridad, la tendencia es un incremento año con año de los recursos que éstas destinan al tema, ya que los costos por no contar con esta protección pueden ser millonarios, poner en riesgo su patrimonio, el de sus colaboradores y en casos extremos hasta la integridad de las personas.

Las soluciones que ofrecen las firmas especializadas en seguridad de la red tienen gran capacidad de resolver las problemáticas de vulnerabilidad referidas con anterioridad, pero no en todos los casos habrá suficientes recursos para invertir en ello.

Por lo tanto existen algunas acciones relativamente sencillas que tanto las organizaciones como los usuarios individuales pueden realizar para minimizar la posibilidad de convertirse en víctimas de los ciberdelitos, entre ellas: el manejo de contraseñas complejas de alta seguridad en cuentas de correo electrónico, redes Wi-Fi, así como para el acceso a dispositivos electrónicos tanto móviles como fijos y evitar compartirlas, asegurar que tanto el software como el hardware de los equipos estén actualizados de manera permanente, cuidar los datos que se publican en las redes sociales digitales, evitar el uso de correos personales para temas laborales, realizar respaldos de seguridad de la información y, ante todo, tener en consideración que toda acción que se realice en la red deja registros que pueden ser fácilmente rastreados y mal utilizados.

 


Nuestros lectores comentan

  1. Cómo siempre un acertado comentarios Dra. ..es lamentable que tengamos que invertir por no decir gastar en seguridad son embargo es primordial más aún tratándose de niños que tiene acceso a un dispositivo .. y revisar si actividad con frecuencia
    Saludos

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