RÍO GRANDE. De acuerdo a información encontrada en el acervo del Archivo y Museo Histórico de la localidad, a cargo de Ernesto de la Rosa Esquivel, la población puede conocer algo de historia de la plaza principal que gracias a Luis Badillo Cortéz, quien en vida fungió como cronista de Río Grande y escribió para conocimiento y disfrute de propios y visitantes.
En dicha información detalla que José Minero Roque, gobernador constitucional del estado, estuvo en esta cabecera municipal el 25 de octubre de 1955, con el fin de llevar a cabo la inauguración de las obras de embellecimiento de la plaza principal, mismas que consistieron en la remodelación del kiosco así como los jardines de la plaza.
Este suceso fue presenciado por la mayoría de los habitantes de Río Grande, ya que también de las rancherías cercanas llegaron vecinos a constatar cómo había quedado la plaza principal.
Esta obra vino a dar mejor lucimiento a la ciudad, refirió el cronista, ya que se demolió el antiguo barandal con que estaba cercado el anterior jardín y que le daba un aspecto que ya no concordaba con los tiempos modernos al ritmo de crecimiento de Río Grande.
Eloy Molina Juárez, presidente municipal de ese tiempo, acompañado del cuerpo edilicio, fue felicitado por el primer mandatario estatal, mismo que al dirigir la palabra al pueblo de Río Grande manifestó su satisfacción por corresponderle a él hacer la inauguración de una obra que habría de perdurar en el tiempo y que habrá de servir para el solaz de muchas generaciones venideras.
El gobernador, en su discurso, abarcó los temas sobre los problemas de electrificación, haciéndole saber a los riiograndenses, que si aportaban 33 por ciento del costo total de la obra, se llevaría a cabo la introducción de la energía eléctrica; de la misma manera mencionó sobre la imperiosa necesidad de unir vía telefónica a la demarcación con el resto del Estado.
Esta fiesta de inauguración se llevó a cabo a las 18:15 horas hecho que causó algarabía en el pueblo ya que la obra le dio a Río Grande otra fisonomía, pues con estas mejoras, “contamos con una plaza pública a la altura de las mejores ciudades, ya que con su trazo arquitectónico de sus andenes y el estilo del kiosco, en el cual se encuentra entremezclado lo antiguo con lo moderno viene a darle una característica muy especial”, refirió el extinto cronista sobre el discurso del entonces alcalde.
El texto de Badillo Cortéz hace recordar lo amplio de sus andadores que tendrían más capacidad para que los ciudadanos puedan pasearse con más comodidad, tanto en ellos como en las entradas hacia los locales comerciales pues ya lucían más cómodos.
Con ello, mencionó, “dejan atrás a los pintorescos e incómodos taburetes que desde luego afeaban sobre manera el antiguo jardín, el que por tantos años cuidó y regó con agua y sudor de su frente don Juan Lozano, el viejo jardinero, cuya alma en pena, aun se ve de cuando en cuando por las noches trabajando en su nuevo jardín”.
En la historia que Eloy Molina Juárez consta que el primer edil recibió felicitaciones de los clubes de la localidad, como el presidido por Gabriel Gómez, el Rotario y el Sarabia; asimismo, el Banco General de Durango, la Cámara de Comercio y el Banco Comercial de Durango se sumaron a las felicitaciones.
Hoy la plaza principal se ha convertido desde muchas administraciones atrás en el pase de lista de cada presidente, debido a que cada uno se ha encargado de hacerle modificaciones.
Pero desde que se inauguró, las familias riograndenses aún se reúnen en él a disfrutar de un atardecer; quienes llegan de comunidades u otros municipios descansan mientras ven a la gente pasar o en tanto les bolean sus zapatos; también ha sido escenario para múltiples eventos culturales, de recreación y de festivales de talla internacional.
La novedad es que jóvenes también asisten para aprovechar la red wifi gratuita y vivir al tanto de los acontecimientos actuales mediante la tecnología.