Fresnillo.- Familias de la comunidad Francisco García Salinas, antes La Larga, se dedican a cazar y comercializar ratas de campo; lo han hecho por años y con ello han sobrevivido.
María Marín, de 45 años, mencionó que ella limpia las ratas, las lava y prepara para que la gente sólo las sumerja en agua hirviendo y agregue cebolla, ajos, zanahoria, papa y sal.
Explicó que las atrapan en jaulas u otras trampas que utilizan para evitar lastimar su carne, luego las ofertan entre 20 y 30 pesos, aunque varía según el peso del animal.
Cada semana acuden a los distintos jardines de Fresnillo para venderlas a personas quienes saben que el producto es rico en proteína y minerales, por lo que algunos de sus clientes suelen padecer anemia.
“Esta rata es como maíz, se sabe si es de campo porque sus ojos son pequeños; son delgadas pero tienen mucha carne”, detalló.
Además de la familia Marín, algunas otras dedicadas a comercializar esta especie son oriundas de Plateros, La Cajetilla, San José de Lourdes, Estación Gutiérrez, San Tadeo, El Barro y de otras rancherías vecinas.
Debido a que no tienen trabajo fijo, quienes se dedican a ofertar rata de campo también la consume, aunque por su venta suelen obtener de 300 a 500 pesos por semana, según comentó María Marín.

