En su mensaje navideño, el obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, llamó a que se fortalezca el principal núcleo de la sociedad: la familia, como escuela para construir la paz, ante el entorno violento y de incertidumbre que se vive actualmente.
El jerarca de la Iglesia católica consideró que recuperar la paz debe ser el principal objetivo, ante los cambios que sufre la sociedad.
“Vivimos esta Navidad en un ambiente marcado, al mismo tiempo, por la esperanza y la incertidumbre, entre expectativas y temores.
“El país de todos y el que se construye cada quien en sus sueños y afanes está aquí, en las complejas circunstancias del presente, en las oportunidades y posibilidades del futuro”, afirmó.
Destacó que depende de sus ciudadanos “qué rostro y dirección” se le da a México y al estado, de acuerdo con los valores con los que se quiera reconstruir; “con quién vamos a trabajar o servir, cuál es la intención final de nuestros afanes y fatigas”, llamó a reflexionar.
En ese sentido, Noriega Barceló pidió recordar el sentido de las fiestas decembrinas, que se basan en la unión y el trabajo en equipo.
Aseguró que las reuniones para la celebración deben aprovecharse para buscar reconciliarse; con esta acción comienza la creación de la paz y urge contrarrestar las distintas formas de violencia que existen, recalcó.
“Ojalá pudiéramos meter el misterio y el espíritu de Navidad en nuestro corazón y en el de cada persona, y abrirlo cada día: en los cercanos y en quienes se han alejado; en quienes nos abrazan con su amor y en los que nos lastiman y dañan”.
Sigifredo Noriega mencionó que entre “los eficaces constructores para la paz” estarán el compromiso, la esperanza, la audacia y la confianza.
Destacó que estos mismos valores pueden llevarse más allá de lo familiar y saltar a los planos laboral y social, como estrategia para detectar las causas de los problemas que se padecen actualmente.
“Si hay familias que no están reconciliadas, es momento de hacerlo; si hay matrimonios que están pasando por momentos de desavenencias, pensando en la separación, es el momento de buscar la paz.
“Si hay enemistades entre grupos, es el momento de enderezar lo que está torcido, y en general en nuestro mundo tan corrompido”, insistió.
El obispo de la Diócesis de Zacatecas evaluó éste como el mejor tiempo para enmendar el rumbo. “Podemos anhelar y cultivar la paz como fruto, expresión y compañera inseparable de la esperanza, la justicia, la solidaridad y la alegría”, finalizó.

