Marisela Rodríguez Acosta, presidenta del voluntariado del Asilo Divina Providencia, consideró urgente la construcción de un nuevo centro de asistencia en la zona conurbada, luego del incremento de personas adultas mayores “violentadas, olvidadas y abandonadas”.
Explicó que, durante el tiempo que se ha extendido la pandemia por la COVID-19, se acumularon 85 solicitudes de personas que están en espera de una respuesta para poder ingresar al asilo; sin embargo, no todos los adultos mayores cumplen los requisitos para que sean aceptados.
Las personas deben tener más de 65 años de edad y estar solas; es decir, que no tengan hijos que puedan hacerse cargo de sus necesidades.
Antes de la contingencia sanitaria, en el Asilo Divina Providencia tenían a su cargo a 58 residentes, pero el número se redujo debido a fallecimientos.
Ahora advierten una saturación. Rodríguez Acosta expuso que han sido testigos de gente que abandona a los adultos mayores en la puerta de este centro de asistencia.
Advirtió que, a dos años de la emergencia por COVID-19, se detectó el aumento de la violencia en contra de este sector poblacional.
“Será por desesperación, por la pandemia o porque los familiares ven a la persona como una carga; (…) no hay una cultura de agradecimiento hacia las personas que les dieron la vida”, lamentó.
Ejemplificó con el caso de un abuelo que necesita una intervención médica, pero no hay contacto con sus familiares, quienes se apellidan Ponce Ortiz; el adulto mayor trabajaba en Ciudad de México y acudió a Zacatecas en busca de sus tres hijos, que se dedican a la abogacía, sin embargo, no los encontró.

