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El sector de las inversiones y las finanzas ha dejado de ser un tabú y hoy en día son cada vez más los mexicanos que se animan a invertir y operar en distintos mercados. Las facilidades tecnológicas están al alcance de la mano y seguramente tú también estés pensando en poner a producir rendimientos a tus ahorros. Es por ello que en este artículo repasaremos las reglas de oro principales de todo inversor. Comencemos.

En la actualidad, el mundo financiero se mueve a un ritmo mucho más frenético que antes, a pesar de ser conocido por su volatilidad. Cada nuevo avance en materia de Fintech genera que la ruedas se mueva a mayor velocidad. De hecho, se ha dado un suceso paradójico: durante la pandemia de Covid-19, cuando todo el mundo se detuvo, el sector financiero seguía aumentando su ritmo y atraía a nuevos inversores.

Es en ese contexto que se ha dado el ingreso de muchos jóvenes inversores en la actualidad, los cuales poseen otras facilidades a la hora del manejo de las nuevas tecnologías y otra ductilidad a la hora de incorporar conocimiento. El boom de las criptomonedas, por ejemplo, puede explicarse desde esa perspectiva.

Ahora bien, son muchos los mercados que pueden encontrarse en la pantalla de nuestro móvil: Opciones Binarias, el mercado Forex o acciones de distintas Bolsas, como el caso de Dax40 / GER40 de Alemania, la bolsa de Nueva York, el índice NASDAQ, entre muchos otros. ¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de empezar a invertir?

A lo largo del tiempo se han ido construyendo una serie de reglas de oro que todo inversor debe seguir y a continuación nos centraremos en ellas.

Tener un objetivo claro y definido: antes de comenzar, es de vital importancia contar con una meta. Esto significa comprender qué objetivos financieros desea y en qué plazo de tiempo quisiera conseguirlos. Si se tiene eso establecido desde un principio, es mucho más probable tener una disciplina más sólida y constante. Contar con un calendario y un registro puntilloso de cada movimiento puede otorgarle mucha más confianza y seguridad a la hora de moverse en los mercados.

Evaluar rentabilidad y riesgo por igual: sabido es que, a mayor cantidad de rentabilidades, mayores serán los riesgos a la hora de invertir. El potencial de rentabilidad es el que muchas veces termina seduciendo a un joven inversor a inclinarse a un mercado por sobre otro, pero deja de lado que también son mayores los riesgos de sufrir grandes pérdidas. Es por eso que antes de empezar, es clave saber cuál es el riesgo que se está dispuesto a asumir. Por ello comúnmente se habla de perfiles de inversor: bajo, moderado o alto en relación a los peligros que se quieren correr. Además, no existe inversión sin riesgo.

Diversificar como mantra: la noción de no depositar todo en la misma canasta se encuentra bastante extendida y a la hora de invertir es fundamental. Ampliar nuestra cartera con distintos tipos de operaciones y mercados permitirá que no dependamos exclusivamente del comportamiento de un mercado, logrando que cualquier mal rendimiento nos impacte de lleno. Las pérdidas, en definitiva, podrían compensarse con otros buenos resultados.

Pensar a largo plazo: es un error bastante generalizado pensar que invertir significa riqueza inmediata. De acuerdo a la mirada de los expertos, una inversión debe mantenerse por un periodo de 5 años como mínimo, que es el plazo estimado en el que se empiezan a ver los buenos rendimientos. De hecho, aconsejan que el tiempo sea aún más extenso. Paciencia y perseverancia son dos términos claves en el mundo financiero.


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