Daniel Márquez Valdez, padre de las hermanas Daniela y Viviana, quienes desaparecieron junto a Paola y José Melesio en Tepetongo, afirmó sentirse tranquilo por tener la oportunidad de dar cristiana sepultura a sus hijas.
Este viernes, la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) confirmó que tres de los cuerpos encontrados en la comunidad El Cuidado corresponden a Daniela, Viviana y a su prima Paola. Sigue pendiente saber si los demás restos hallados son de José Melesio, novio de la primera joven.
Don Daniel acudió en compañía de su esposa Rosa María Pichardo a una funeraria de Guadalupe, para la despedida que amigas de las jóvenes organizaron, antes de que los cuerpos fueran trasladados a Colotlán, Jalisco.
En entrevista, el padre aprovechó para enviar un mensaje a las familias que sufren por tener a alguno de sus integrantes desaparecidos, con quienes se solidarizó para que no se den por vencidos y continúen la búsqueda, “hasta que logren encontrarlos”.
“Ya tendrá uno paz, tranquilidad, gracias a Dios, estaremos tranquilos y a recuperarnos de esta situación”, compartió.
Dolor y tristeza
Si bien el padre de las jóvenes se mostró tranquilo, reconoció que este caso conmocionó a la sociedad de ambos estados. “La verdad es que la gente está mucho muy dolida, muy triste por esta situación”.
Cabe destacar que en los límites de Zacatecas y Jalisco se han vuelto comunes las desapariciones forzadas, por lo que en los últimos días se denunciaron varios casos.
Si bien reconoció el apoyo de las autoridades para recuperar los restos de sus hijas, el padre no le restó mérito a las oraciones de varias personas que lo apoyaron en su búsqueda y ahora en su dolor, al encontrar sus restos.
Don Daniel lamentó que la desaparición haya sido en Zacatecas, pero reconoció que este tipo de hechos ocurre en todo el país.
En este doloroso proceso, compartió que mientras que el gobierno de Jalisco y de Colotlán sí los apoyó, el de Zacatecas no ofreció ningún tipo de ayuda a las familias de los cuatro jóvenes desaparecidos. “No, la verdad [no hubo] ninguna ayuda, pero ya no importa”, expresó.
El último adiós
Entre abrazos y muestras de solidaridad y afecto, los padres de las jóvenes arribaron a la funeraria de Guadalupe, donde no pudieron contener el llanto.
Apenas llegaron los tres ataúdes de madera, de inmediato fueron cubiertos con flores, mientras una banda de música norteña recibía a las jóvenes. Luego se distribuyeron globos blancos, que soltaron al aire para darles el adiós definitivo entre aplausos.
Entre las melodías entonadas estuvo Te vas ángel mío y el corrido de Laurita Garza, una de las favoritas de Viviana, para concluir con El día que yo me muera.
Al final, un joven ofreció un Padre Nuestro y un Ave María a petición de la madre de las hermanas Viviana y Daniela. Los presentes pidieron por el descanso eterno de las jóvenes, pero también por quienes les hicieron mal, “para que puedan convertirse”.
Los cuerpos partieron rumbo a Colotlán y, por los municipios que pasaron, fueron recibidos por personas que se unieron a la manifestación por paz y justicia.

