Gran y triunfal tarde ante toros de Los Encinos
GUADALAJARA.- El triunfo de este domingo en la plaza de toros “Nuevo Progreso” correspondió a Arturo Macías y Arturo Gilio que salieron a hombros, cortando dos orejas por coleta. El peruano Andrés Roca Rey cortó una oreja a un toro de regalo de Boquilla del Carmen. Los toros que protagonizaron esta buena tarde de toros fueron del hierro de Los Encinos, buenos en lo general.
“Princesito”, de 510 kilos, de Los Encinos, el abre plaza para Arturo Macías, que toreó con cadencia por verónicas. Vistosidad plasmó el hidrocálido en un quite por navarras bien ejecutado. Desafiante al torear de rodillas con cambiados por la espalda, verdad y entrega manifiesta en una faena que comenzó con esa emoción Rotundo en la primera serie, toreando con mucho mando por pitón derecho ante un buen toro, el toro noble, clase, obediente y con fijeza. El toro humillando, demostrando esa nobleza, y metiéndose a los vuelos de la muleta de Macías que llevó con esa naturalidad, buscando por el izquierdo, aunque el toro tuvo menos. La apuesta continuó por el pitón derecho, dejando una vez el lucimiento con los muletazos que ligó con temple. Dejó más de media estocada, el toro tardó en doblar, haciendo uso Macías de la espada corta. Escuchó dos avisos.
“Poco Pelo”, de 515 kilos, segundo de la tarde, toro que correspondió al peruano Andrés Roca Rey. Que estuvo discreto con el capote y con la muleta buscó desde el comienzo someterlo, pero el toro tuvo poca transmisión y emotividad, además de la poca fuerza. El peruano lo buscó y terminó por extraer muletazos buenos, aislados, pero el toro perdía las manos constantemente. Por el izquierdo se dibujó con lo hecho con calidad, y la afición tapatía ha sabido corresponderle. Acortando la distancia, de uno en uno por el izquierdo dejó una serie muy templada con un buen remate con un cambio de mano que gustó. El toro tardó en doblar, retirándose entre palmas.
“Eleno”, de 515 kilos, de Los Encinos, tercer toro de la tarde, para Arturo Gilio. El toro fue protestado desde salida, y así, la voz de la afición continuó hasta la faena de muleta del torero lagunero que tuvo a un sector de la afición en contra. El toro además, con poca fuerza, perdiendo las manos, por lo que decidió abreviar. Palmas.
“Oye poco”, de 510 kilos, cuarto de la tarde, y segundo del lote de Arturo Macías, que saludó con larga cambiada de rodillas, toreando después con lances a la verónica y el remate con una media de rodillas. Un quite donde la apuesta fue clara, ir por todo. Y así comenzó su faena de muleta ante la fijeza del toro de Los Encinos. Una faena rotunda por ambos pitones, donde la entrega no tuvo medida, el toreo con mando, el trazo largo, aquilatando su clase, y plasmando un sello único. Macías dio profundidad a su toreo, sin dejar nada en el tintero. Variado, con inventiva, toreó en redondo, los detalles como el desdén, todo con pinturería. Siempre se arrimó, con verdad, el alma y la emoción a flor de piel. Al final, las saltilleras con la muleta. Pinchó una gran faena! Saludó con fuerza en el tercio. El toro fue aplaudido en el arrastre.
“Pardito”, de 540 kilos, quinto del festejo, correspondiendo al peruano Andrés Roca Rey. Un toro rajado, que protestaba, y regateaba las embestidas. No resultó fácil, pues se quedaba muy corto el toro al acudir a la muleta de Roca Rey que se mantuvo dispuesto, firme, y buscando las opciones.
“Media Arroba”, de 530 kilos, el sexto del festejo, para Arturo Gilio que toreó con el hombro derecho luxado, pues se resintió de una lesión pasada al entrar a matar a su primer toro. Fue atendido en la enfermería, donde lo infiltraron para que pudiera salir a torear este ejemplar. Toreó con cadencia en un quite por gaoneras. Faena con temple y calidad a un buen toro de Los Encinos, toreó con mucha suavidad, dando tiempo y reposo, en series aquiltadas por la clase por pitón derecho, con hondura. Mató de gran estocada para cortar dos orejas. El toro fue aplaudido en el arrastre.
“Pato”, de 525 kilos, de Los Encinos, toro de regalo para un convencido Arturo Macias que puso todo en el inicio de su faena al torear de rodillas en la cercanía de tablas. Mucha verdad manifiesta en una escena variada que dio paso a una faena donde los primeros compases fueron por el pitón derecho. Cuando el toro buscaba irse a menos, el poder se hizo presente, acortando la distancia, con mucho valor, y entrega. El público se le entregó en todo momento a Macías con gritos de ¡torero, torero! Cortó dos orejas.
“Piadoso”, de Boquilla del Carmen, segundo toro de regalo, para Andrés Roca Rey, que lo toreó de rodillas. Ha tenido un muy buen saludo capotero al torear por verónicas. Brindis a la afición tapatía, momento en que el toro se estrelló en tablas y visiblemente se mermó de facultades. Aún así el comienzo de faena fue temerario y el toro acudió. El toro pese al golpe, embistió, y permitió el lucimiento del peruano que supo como llevarlo sin obligarle. Buen toro el de Boquilla del Carmen, que tuvo esa nobleza y entrega. La buena rúbrica con la espada para cortar una oreja.






