MADRID. Emilio de Justo firmó la tarde ante una pletórica plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Faena de dos orejas a Valentón, un buen toro de Garcigrande que a la postre ha merecido la vuelta al ruedo en el arrastre.
Una Puerta Grande plagada de justicia para Emilio, quien en la Catedral del Toreo ha vivido los dos lados de la moneda. En 2022 una dura lesión le costó meses de rehabilitación y ahora, el tiempo ha hecho lo suyo, pues en el ruedo regaló dos portentosas faenas.
Por su parte, Tomás Rufo cuajó el toreo al natural con su primero. Parsimonia, lentitud, muletazos perenes por el lado izquierdo, que han cautivado al exigente público madrileño que hoy se rindió ante la exquisitez de su toreo.
Cortó una oreja de valía, de peso, de esas que tienen siempre el mayor de los méritos. Por su parte, Morante de la Puebla lo mismo puede escribir la gloria que el fracaso.
Madrid le esperaba con ansias tras lo conseguido en su última comparecencia en Sevilla, donde cortó orejas y rabo.
La expectación fue muy alta pero no así el toreo del de la Puebla del Río, que si bien no tuvo el lote a modo, queda decir que tampoco lo intentó. Dos broncas para retirarse entre pitos, además de la larga agonía que implicó la Suerte Suprema. Hoy, Morante no fue para Madrid, como tampoco para él.
La historia se repite
Abría la tarde Patrón, de 563 kilos, de Garcigrande, para Morante de la Puebla. El toro protestado con fuerza desde salida por su presencia, muy justo lo consideraron para Madrid.
Poca fuerza tuvo el de Garcigrande con el que Morante decidió abreviar, pasando por el trago amargo ante la imposibilidad de matarlo. Pitos tras aviso.
Tramposo, de 520 kilos, cuarto, se desentendió en varas, y con la muleta poco quiso hacer Morante de la Puebla, que volvió a ir muy pronto por la espada, para provocar la bronca de la afición.
La pureza
El segundo, Zambullido, de 525 kilos, segundo para Emilio de Justo, quien estuvo discreto con el capote. Se dobló con mando y poder por bajo en el comienzo de su faena, buscando los terrenos donde el viento pegara menos. Encontró el refugio en las cercanías del Tendido 5.
Toro emotivo, con clase y transmisión, dos tandas ligadas por pitón derecho, profundidad y temple. Qué motor tuvo el toro de Garcigrande: series cortas pero con esa transmisión, calando y llegando a los tendidos. Pasaportó al tercer viaje.
El quinto, Valentón, de 523 kilos, para Emilio de Justo, que comenzó torrando con mucho temple por pitón derecho. El buen toreo con la convicción de ir a más, se dejó ver también por el pitón izquierdo. Firmó buenos muletazos.
El regreso a la mano derecha para torearlo de manera exquisita, prodigioso, natural, con temple y clase, una faena a más, integra, cabal, con la verdad en cada uno de los muletazos. Estocada certera para cortar dos orejas, mientras Valentón fue premiado con una vuelta al ruedo durante el arrastre.
Pulcritud al natural
El tercero, Cuarenta y tres, de 521 kilos, de Garcigrande, para Tomás Rufo. El brindis a Madrid entero para comenzar su trasteo de rodillas, con la apuesta y convicción por delante, ligando también una serie con mando por derecho y a pesar de la constante lucha contra el viento, se hizo presente.
Con tersura y suavidad llevó la muleta en una serie fina. Por el izquierdo también lo buscó y ha toreado con limpieza. Hizo las cosas con decoro, sin aspavientos y con un toreo al natural de recuerdo. Tuvo mucha claridad su toreo por la zurda, dejando ver ese empaque que posee. Mató de gran estocada para cortar una oreja.
El sexto, Centenero, de 522 kilos, dio paso a un buen saludo con el capote por parte de Tomás Rufo, quien no pudo expresarse en su faena de muleta y el toro poco ofreció. La afición reconoció el carácter y lo premió con las palmas.
FICHA
Segunda corrida de la Feria de San Isidro 2023. Plaza de Toros de Las Ventas, que registró la asistencia de 22,964 espectadores, colgándose por segundo día consecutivo el cartel de “No hay billetes”.
Morante de la Puebla, pitos tras aviso, pitos. Emilio de Justo, ovación y dos orejas. Tomás Rufo, oreja y palmas.

FOTOS: MANOLO BRIONES
