Jerez.- En un contraste de fiesta y desaliento, colectivos de búsqueda de personas desaparecidas llevaron la manifestación Sangre de mi Sangre a Jerez, un municipio donde las familias de víctimas advierten que la violencia ya es crítica, “pero ¿qué gobierno hay para eso?”.
Extensos tejidos rojos con nombres y fotografías cubrieron el Jardín Rafael Páez este domingo. Integrantes de Sangre de mi Sangre lamentaron que, a pesar del aumento de las desapariciones, solo dos familias jerezanas se han sumado a este proyecto, que busca visibilizar a las víctimas.
Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (Rnpdno), el Pueblo Mágico ocupa el cuarto lugar a nivel estatal en este problema.
Durante los últimos tres años desaparecieron 101 de las 185 víctimas reportadas en las cifras históricas de Jerez de García Salinas, incluidas 35 en lo que va de 2023. Sin embargo, la situación no es de ahora.
Revictimizan a víctimas
Hace más de 11 años que la familia de Juan Manuel Ibarra Vargas sufre su ausencia, luego de que sujetos armados ingresaran violentamente a su casa y se lo llevarán sin ninguna causa o justificación, el 2 de febrero de 2012.
“No es por quién veníamos, pero aun así nos los vamos a llevar”, dijeron los delincuentes. Después, familiares de Juan Manuel interpusieron una denuncia por el caso que, de inicio, se trataba de un secuestro.
Una gran cantidad de dinero pagaron para que liberaran a Juan Manuel; sin embargo, no volvieron a saber de él ni de sus captores. Además, hasta el momento no han visto avances en las investigaciones de las autoridades y, en cambio, la familia fue criminalizada durante el proceso.
“Nada ha cambiado”
Familiares de Juan Manuel, quienes pidieron el anonimato por seguridad, evaluaron que la situación del municipio no ha cambiado 11 años después. “Sigue igual de horrible y sigue desapareciendo mucha gente, hay muchos desaparecidos”.
Lo sorpresivo, consideraron, es que luego de las protestas por el desplazamiento forzado de los habitantes de la sierra, las que obligaron a cancelar las fiestas del municipio y las víctimas que se suman cada día, ahora los afectados “no van a nada”.
La violencia ha escalado en Jerez a tal grado que se han registrado ataques con explosivos y drones. “Esto ya es crítico, pero ¿qué gobierno hay para eso? No vemos que alguien intervenga, vemos que es más agresivo todo porque no hay ley, no hay nada, por eso la gente optó mejor por irse”.
Mientras que familiares tejían la rafia roja que se extendía en el suelo, las bandas de tamborazo en el jardín acapararon la atención de los paseantes y solo unos cuantos preguntaban el por qué de la manifestación en la plaza principal.
Frente a la indiferencia
La jerezana Patricia Reveles Ávila, madre de Gerardo Cabrera Reveles, desaparecido el 30 de agosto de 2022, lamentó: “no nos unimos, no somos empáticos, me da tristeza la indiferencia, porque a lo que sé, hay muchos desaparecidos en Jerez”.
Su hijo desapareció cuando viajaba en carretera luego de su jornada laboral en una clínica de Loreto. “Ahí perdí comunicación con él, venía de regreso a Zacatecas, en Cosío fue la última ubicación que me dio y, a la fecha, no sé nada”, expuso la mujer.
Al igual que la familia de Juan Manuel, ella también interpuso una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE); las autoridades le aseguraron que se coordinarían con las de Aguascalientes, Jalisco y San Luis Potosí, pero su caso tampoco avanza.
Llamado a apoyar
Guillermina Camacho, integrante de Sangre de mi Sangre, afirmó que este mes ha sido el de mayor registro de desapariciones; por ello, el colectivo consideró importante la sensibilización en distintos municipios.
“En Jerez es alarmante. Estuvimos viendo estos días, comparados con los de años pasados, y sí nos sorprendimos de que este semestre es muy alto el número”, explicó.
Además de sensibilizar sobre este problema, el llamado es a apoyar el proyecto: participar en la iniciativa, difundir cédulas de búsqueda en redes sociales o dar aportaciones económicas para comprar el material y seguir con el tejido rojo, pues sigue en aumento el número de víctimas.

Fotos Jesse Míreles
