APIZACO. Mejor marco no pudo tener el Festival Homenaje al maestro y figura del toreo Rafael Ortega, quien falleciera apenas el pasado mayo.
Apizaco, la tierra donde sus sueños comenzaron a tejerse, hoy fue testigo de una tarde de toros que quedará para el recuerdo.
Una plaza que lució muy cerca del lleno y una afición entregada de principio a fin, vibrando con las emociones de los que hoy aquí se jugaron la vida.
Qué cartel tan rematado por todos aquellos que se sumaron, con el único objetivo de evocar la memoria de un grande como lo fue Rafael Ortega.
Hoy su familia realizó un esfuerzo titánico y admirable para que todo saliera así. El reconocimiento para ellos.
Los profesionales que se unieron fueron el rejoneador Giovanni Aloi y los matadores Alberto Ortega, Eulalio López El Zotoluco, Uriel Moreno El Zapata, Octavio García El Payo y Sergio Flores, quienes regalaron grandes momentos.
Una tarde que fue posible también por el apoyo de las ganaderías Boquilla del Carmen, Palma del Río, Marrón, Rancho Seco, San Isidro, Caparica, y San Pablo.
Al final, el resultado dio como triunfadores a Alberto Ortega y Sergio Flores, cada uno cortando dos orejas y al final saliendo a hombros. Uriel Moreno El Zapata y El Payo, oreja por coleta.
Un brindis al cielo
Abrió plaza el rejoneador Giovani Aloi con Hermano Querido, de Boquilla del Carmen. Un sentido brindis al cielo para abrir su actuación.
Enseguida se rodó con mando, torería y temple para dejar el primer rejón de castigo. Toreó de costado, en una muestra de maestría, citando de frente para dejar la primera banderilla.
Un reencuentro con aroma de nostalgia por parte de Aloi hacia el público, que se le entregó. El toreo a caballo en la expresión natural del rejoneador que fue a más, con sentimiento y verdad en la segunda banderilla.
Banderillas cortas acompañaron esta travesía del rejoneador, quien siguió con lucimiento en los pasajes finales. Palmas tras fallar con el rejón de muerte.
Hasta el final
Alberto Ortega, con su primero, un esfuerzo y la entrega, retirándose a la enfermería pues quedó conmocionado tras una voltereta casi al final de su faena.
Ya recuperado decidió regalar un toro donde puso el alma y el corazón, un buen novillo de San Pablo al que recibió a porta gayola toreando después con variedad y vistosidad en los quites.
Un par de banderillas cortas al quiebro fue uno de los mejores momentos de la tarde. Una faena de muleta plagada de autenticidad, de sentir cada muletazo, de la entrega sin medidas, de evocar la memoria de su hermano y saber que era una tarde para el recuerdo, para dejar huella.
La faena con esa raza y pundonor, pues a pesar de las volteretas, quiso estar hasta el final, cuando aventó la muleta y se tiró a matar a cuerpo limpio para dejar una gran estocada y cortar dos orejas.
Una época atravesada
Señorón, de Marrón, tercero del festejo, para Eulalio López Zotoluco, quien recibió con larga cambiada de rodillas, toreando después muy asentado por verónicas.
El brindis al recuerdo de Rafael Ortega, para comenzar de hinojos su labor con la muleta, desplegando el toreo asentado, con ritmo y mando, para así firmar una gran faena con la muleta en la mano diestra.
El ejemplar de Marrón, noble, obediente al toque, con recorrido, permitiendo correr la mano a Zotoluco, que como en sus mejores tardes no se dejó nada.
El sentimiento a flor de piel en una faena a más que fue cobrando el sentido del tiempo, de traspasar una época.
La naturalidad por el izquierdo, dominando la escena, tan suya y del público, que al compás coreó su faena, la que pinchó la faena, dando una clamorosa vuelta al ruedo.

Trazo y temple
Al tercero, Apizaquense, de Rancho Seco, Uriel Moreno El Zapata lo recibió con larga cambiada de rodillas, variado en el quite y dispuesto con las banderillas, dejando tres soberbios pares que pusieron al público de pie.
El buen comienzo de faena, con firmeza en los primeros trazos ante un ejemplar que embestía a media altura, firmando lo mejor por el pitón izquierdo, con buen trazo y temple.
El de Rancho Seco fue a menos, pero el torero tlaxcalteca se mantuvo firme y buscando siempre las opciones. Pinchazo y estocada para cortar una oreja.
El temple de El Payo
Señor de los Tres Tercios, de San Isidro, quinto de la tarde, para Octavio García El Payo, que dejó un buen saludo con el capote al recrearse por verónicas.
Un quite muy asentado por chicuelinas y rematando al soltar la punta del capote. Por alto, en el inicio de faena, consiguiendo las primeras series por pitón derecho con temple, muy asentado el torero queretano.
La faena con estructura, yendo a más, toreando siempre con esa clase característica, al ritmo y encontrando la potabilidad del de San Isidro por el derecho, donde desplegó series que encontraron ese eco en los tendidos. Mató de gran estocada para cortar una oreja.

Apuesta por todo
Hasta Siempre, de Caparica, para Sergio Flores, que dejó un buen saludo con el capote, toreando por verónicas y chicuelinas y rematando con una vistosa revolera.
Sergio Flores subió al caballo y picó a su novillo, luciendo con un gran puyazo en la Suerte de Varas. A pesar de no poner banderillas, Flores hoy apostó toro y cubrió el Segundo Tercio, compartiendo con El Payo y El Zapata, con gran emoción.
El brindis, con el don de gente, de Flores a Othón Ortega Blancas y su hijo, Othón Ortega. Muletazos por alto y después una primera serie con mucho mimo, despacio, corriendo la mano, templando y encontrando el buen tranco del de Caparica.
El novillo fue a menos y buscó las tablas, poniendo todo el esfuerzo el torero de Tlaxcala que dejó una gran estocada para cortar dos orejas.

