La importancia del respeto de los derechos humanos
Los derechos humanos marcan un antes y un después en la historia del derecho contemporáneo. Son, como atinadamente refiere el doctor Sergio García Ramírez, “un signo de nuestro tiempo”, que simbolizan el inicio de una revolución jurídica en pro de la protección de las personas del abuso del poder, cuyo propósito consiste en garantizarnos una vida mínimamente decente, donde nuestra subsistencia sea efectivamente protegida.
Pero, ¿cuáles son las características y contenidos de los derechos humanos?, ¿cuál es su fundamento y cómo se justifica su pretendida universalidad?, ¿por qué se habla de su constante evolución y desarrollo?
Los derechos humanos surgen como consecuencia de las atrocidades cometidas por y en contra de la propia humanidad durante la Segunda Guerra Mundial. De la necesidad de poner freno a una soberanía ilimitada de los Estados que, amparados en la legalidad de leyes injustas e inmorales, protagonizaron una serie de barbaridades que culminaron en el genocidio de millones de seres humanos, carentes de mecanismos para hacer frente al exterminio.
De esta forma, si intentamos dar respuesta a la pregunta qué son los derechos humanos, necesariamente podemos concluir que son aquellas facultades que todas las personas poseemos por nuestra sola condición y naturaleza humana, cuyo fundamento reside en la dignidad e igualdad de derechos que éstas poseen.
En este sentido, su objetivo será proteger la dignidad humana frente al abuso, la opresión, la crueldad y la degradación por parte de las autoridades. Es decir, los derechos humanos protegen, principalmente, los derechos de subsistencia de las personas, preservando elementos esenciales para la vida y cierta calidad de ésta. De ahí, su pretensión de universalidad, al definirse conforme a intereses comunes de la humanidad.
Al principio de esta reflexión referí que los derechos humanos constituyen una revolución jurídica. En primer lugar, por haber surgido como el primer régimen universal de protección de los individuos frente a los Estados. Se garantizó así a éstos una serie de derechos que podían oponerse a leyes injustas y opresivas. Lo que comúnmente se conoce como el derecho de las personas a rebelarse cuando el Estado comete atrocidades contra otros seres humanos, basada en leyes injustas o costumbres opresivas. Por otra parte, se da a estos la característica de ser universales, por ser comunes a todos los seres humanos, ya que, al fundamentarse en la igualdad de dignidad de éstos, consecuentemente, su reconocimiento jurídico debe ser internacional.
En esta tesitura, gracias a los derechos humanos, se inaugura una época donde los individuos pasan de ser sujetos del derecho a agentes de éste, al contar con la posibilidad de acceder a una justicia internacional. Ello, gracias a que, además de ser erigidos como titulares de derechos, los Estados se presentan como sujetos obligados de garantizar dichas libertades fundamentales, las cuales se han ido desarrollando a lo largo del tiempo, ya sea a través de la adopción de los instrumentos surgidos con posterioridad a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a la interpretación de los mecanismos encargados de la implementación de los distintos tratados internacionales en la materia y a la jurisprudencia generada por tribunales de índole internacional o regional, como es el caso de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Es esto lo que hace que afirmemos que los derechos humanos son un asunto en constante expansión y evolución. Toda vez que su contenido no puede ser considerado estático o bien, definido de una vez y para siempre, en los instrumentos que los reconocen. Son así, de carácter dinámico y en constante perfeccionamiento. Hoy, más que nunca, cobra sentido la afirmación de Bobbio, al señalar que los derechos humanos son una aspiración, la prescripción de un deber que los Estados tienen la obligación de hacer realidad. Pues, en la medida que éstos sean respetados, protegidos y garantizados, podremos afirmar que vivimos en una verdadera democracia.
Los derechos humanos representan así, más que un mero compromiso de tolerancia y respeto, ya que las autoridades estatales tienen frente a éstos, la obligación de dotarlos de un contenido mínimo, que garantice a todos los seres humanos tener una vida digna, al otorgarles, además, una base normativa para rebelarse contra leyes que atentan contra su propia existencia. Y es, precisamente ese aumento de la conciencia mundial respecto a los derechos humanos, lo que permitirá que, décadas más tarde, un documento como la Declaración Universal, se erija como una fuente legítima de éstos, como una perspectiva universalista desde la cual se pueden criticar y revisar las leyes nacionales particulares, tal y como se estableció claramente en la reforma constitucional de nuestro país, del 10 de junio de 2011.
Todos los derechos para todas las personas.
*Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ).

