ZACATECAS. En su segundo año de rectorado, Rubén Ibarra Reyes informó que logró la condonación de accesorios que equivalen a 700 millones de pesos del adeudo que mantiene la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), lo que podría desahogar las finanzas de la máxima casa de estudios.
Durante su informe, Ibarra Reyes explicó que la condonación del 100 por ciento de los accesorios, además del reconocimiento de pago por más de 250 millones de pesos, depende de que la universidad deposite 500 millones de pesos a capital, por ello se realizan gestiones, aseguró.
De cumplir con esta cantidad, aseguró que la deuda histórica disminuirá a la mitad, por lo que pasaría de 3 mil millones a 1 mil 500 millones de pesos con el compromiso de pagarlos a 20 años, “con esto, las finanzas de la UAZ estarán mucho menos asfixiadas”, resaltó.
Reconoció que la gestión se logró en conjunto con gobierno del estado y, en próximos días, formalizarán el convenio con el ISSSTE.
Asimismo, abundó que hay otros 50 millones de pesos de adeudo a las escuelas, 500 millones al Servicio de Administración Tributaria (SAT), además de 300 millones con la fundación universitaria que fueron deudas liquidadas, lo cual aseguró que fue posible por una política de austeridad en el uso de los recursos.
“En mi administración no hay derroche, el recurso de los universitarios es para los universitarios”, puntualizó.
Agregó que de los cuatro problemas financieros que tenía la universidad al inicio de su administración, “hoy nos quedamos con uno y al terminar la gestión, ese uno será de 50 por ciento de lo que recibimos”, por lo que enfatizó que lo prioritario próximamente será buscar un mejor subsidio para la UAZ.
Llama a la unidad y al diálogo
En ausencia de la secretaria general del Sindicato del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ), Jenny González Arenas, y con la toma de las instalaciones de la rectoría, Ibarra Reyes llamó a los universitarios a llegar a “tan anhelada estabilidad financiera y política de la universidad”.
Reprochó que los paros “demeritan la imagen de la institución, los paros son un mecanismo de presión y son un mecanismo para buscar ser escuchados, pero cuando eres escuchado, cuando hay apertura al diálogo, entonces los paros son el significado de una lucha política, esos son los paros que no tienen justificación institucional”, criticó.
En este sentido, invitó a que se prioricen los intereses supremos por encima de los intereses particulares; “los invito a que me acompañen en esta lucha por el bien de la universidad, por el bien de todas y de todos, no por el bien de una persona”.



