Samuel… y el factor Mariana para MC
La semana pasada escribí sobre lo que considero una apuesta que está haciendo Movimiento Ciudadano (MC) como partido u organización pública rumbo a la elección de 2024, y algunos juicios en pro y en contra de ello; para esta semana tenía ya visualizada la segunda parte de esa colaboración, pero se me atravesó un evento que me obligó a posponerla y, en cambio, hacer esta entrega como paréntesis, pero que a final de cuentas tiene que ver con los dos protagonistas actuales de lo que trae MC: Samuel García y su esposa Mariana Rodríguez. Déjeme decirle por qué.
El pasado martes 21 de noviembre regresaba de comer a mi oficina para el cierre de las labores habituales y escuché las arengas de un conductor o maestro de ceremonias, invitando a la gente de Saltillo, Coahuila de Zaragoza, a estar presentes en el crucero de las avenidas Venustiano Carranza y periférico Luis Echeverría a partir de las cinco de la tarde, pues se contaría con la presencia del precandidato a la presidencia de la República por MC, Samuel García, para pegar calcas en los vehículos.
La verdad es que no le di mayor importancia porque en mi mente estaban otras prioridades laborales y me enfilé a la oficina.
Unas cuantas horas después, aquello era un verdadero remolino de sonidos estruendosos, entre los motores de los coches, los pitidos de los cláxones, los silbidos de la gente, los tambores de la batucada y demás; aquello era una algarabía generalizada.
Debo comentarle que en la capital del vecino estado de Coahuila, ese crucero parece ser un espacio natural de promoción electoral, pues es un punto de confluencia de una gran cantidad de vehículos durante prácticamente todo el día.
Entre otras cosas, aquello se debe a la gran cantidad de comercios que existen en Venustiano Carranza al ser una vía fundamental para el flujo de vehículos en la capital coahuilense, pues es una continuación natural de la carretera Monterrey-Saltillo que desemboca en el centro de la ciudad. Total, es un espacio natural de promoción que asegura una amplia presencia de vehículos y personas, por lo que es un lugar ideal para la pega de calcas o la entrega de publicidad electoral.
Dicho lo anterior, confío en que Usted tenga el panorama para que visualice que ese día, a pesar de un gran descenso de la temperatura por el frente frío que caló en la mayor parte de la zona noreste del país, había mucha gente en el crucero en mención, no solamente por el contingente de promoción electoral que tenía MC, sino por la marcha natural de personas, curiosos… y “fans” de Mariana. Ella se llevó la tarde.
Al término de mi jornada laboral, salí caminando a la calle y me detuve un poco a observar el fenómeno. Como le mencioné, las arengas del maestro de ceremonias hablaban de la presencia del precandidato emecista, pero no distinguí mención de la esposa del gobernador neoleonés.
Sin embargo, su presencia mediática fue, desde mi perspectiva, extraordinariamente notoria, alegre y emocionante para muchas personas que se acercaba o arremolinaban alrededor de su humanidad para obtener una selfie, mientras que ella, cual “hormiguita obrera” (dicho con respeto), no dejaban de ir tras los vehículos que aceptaban una calca que ella misma pegaba.
Créame, fue todo un fenómeno, la gente alrededor de Mariana Rodríguez era muchísima, quizás más de la que rodeaba a su esposo, un precandidato presidencial.
A partir de ello, comencé a tratar de darle una dimensión a su posición. La verdad es que, al momento de escribir esta colaboración, aún no termino de darle una dimensión específica a su rol, sobre todo en el contexto de la exaltación mediática producto de la polémica por los dichos del presidente Vicente Fox sobre la señora Rodríguez al calificarla como “dama de compañía” -algo que la candidata Xóchitl Gálvez condenó tajantemente-, pero naturalmente tiene una fuerza mediática a partir de las redes sociales que ninguna otra figura política tiene en este momento. Mariana pesa muchísimo en ese aspecto.
Como sea, estamos ante una situación digna de análisis y seguimiento, toda vez que su figura irrumpe en la competencia electoral como un impulso tremendo a la imagen en redes sociales que tiene el político regio.
Obviamente, Mariana Rodríguez tiene su propio estilo, imagen, narrativa y posición, y claramente está sumando considerablemente al factor de reconocimiento del aspirante presidencial por MC, en un contexto donde una gran parte de la batalla electoral se dará en redes sociales, sin tener aún mucha claridad en cuanto a que la popularidad digital se traduzca en votos en el espectro nacional, aunque ya se ha probado el fenómeno en la entidad norteña en 2021.
El factor Mariana Rodríguez en MC desliza una estrategia general del partido: apostarle irruptoramente a llegar a una enorme masa de votantes por la vía de las redes sociales, una masa de electores que posiblemente no reflexionarán respecto de las propuestas en términos de política pública, sino que probablemente se dejen llevar por un factor aspiracionista o de imagen y con ello, votarán impulsivamente.
Como sea, ninguna de las otras figuras que buscan la silla presidencial tienen a su alrededor alguna efigie como Samuel García la tiene en su esposa. Ya veremos cómo devienen las cosas, pero me atrevo a adelantar algo: Mariana Rodríguez le está sumando enormemente en imagen y popularidad digital y, en una de esas, ella será la verdadera coordinadora de campaña de su esposo sin querer queriendo, tras bambalinas. Atentos.
