ZACATECAS. El alto costo de medicamentos, falta de terapia física y desconocimiento de la enfermedad, pacientes de esclerosis múltiple son abandonados en distintas comunidades del estado, lamentó Sandra Vargas Palomino, presidenta de la Asociación Zacatecana de Esclerosis Múltiple (AZEM).
En el marco del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, que se conmemora hoy, Vargas Palomino aseveró que se trata de una enfermedad que va en incremento, por lo que reconoció que debe ser un padecimiento más visible con el propósito de que las personas sean atendidas de manera adecuada.
Explicó que en Zacatecas, “muchos pacientes están en abandono, se les diagnosticó en condiciones muy avanzadas y se fueron a las comunidades sin medicamento. Muchas familias no cuentan con seguro médico, lo que complica la compra de fármacos, los cuales pueden costar hasta 33 mil pesos por mes”.
Por ello, como iniciativa de la AZEM, Vargas Palomino compartió que buscan la donación de medicinas, sobre todo del interferón, el cual ayuda a retrasar los síntomas y con ello que el paciente tenga una mejor calidad de vida, pues no hay cura para la enfermedad.
Recordó que hace dos años llegó a la asociación una joven, quien no volvió por desconocimiento de la familia. “Ella perdió la vista con 23 años, y eso es lo que pasa a las personas que viven en las comunidades, pues tampoco cuentan con recurso para traerlos a rehabilitación”.
Por lo anterior, expuso que existen varios proyectos dentro de la asociación, entre ellos la instalación de un centro de rehabilitación en la Alberca Olímpica, con el objetivo de que realicen sus terapias tanto en agua como en aparatos de forma gratuita. Sin embargo, aún no hay respuesta por parte de las autoridades estatales.
DIFÍCIL DE DETECTAR
La presidenta de la AZEM explicó que la esclerosis múltiple es una enfermedad que afecta el sistema nervioso, la cual no tiene cura y es degenerativa, por lo que su tratamiento debe de ser integral, es decir atenderla desde lo físico, como lo emocional.
Compartió que es una valoración médica complicada para toda la familia, por ejemplo su hija fue diagnosticada a los 16 años, quien tuvo que pasar por distintos médicos y pruebas para detectar esta enfermedad, pues el único malestar que presentaba era debilidad.
“Fue difícil, al principio era un llorar, la negación. Tuvimos que ir con tanatólogos y psicólogos, y es lo que estamos tratando de incluir en la asociación”, destacó.
A seis años de su diagnóstico, celebró que su hija está por terminar la universidad y aunque despierta con dolores señaló que es una joven muy positiva.
