ESPAÑA. Hace algunos días en el encuentro que Pablo Hermoso tuvo con la afición en Las Ventas, aseguró que le gustaría mucho salir a hombros este sábado en su despedida de esta plaza, pero, advirtió, que nada le daría más gusto que su hijo lo consiguiera.
Voz de profeta tuvo el Maestro, pues con miles, fue testigo de la salida a hombros de Guillermo Hermoso en una tarde colosal, en la que hizo vibrar con la actuación al sexto, un toro de Carmen Lorenzo al que le cortó las dos orejas. Hoy, en Madrid se despidió un grande, pero la leyenda continúa.
Todos, incluso padre e hijo, mantenían la ilusión de que este día salieran juntos a hombros y que la postal se quedara para la historia, no pudo ser. Pero sí quedó de manifiesto el magisterio que precede la carrera de más de 30 años de Pablo, que hoy cortó una oreja de peso y valor, con una actuación determinante que consiguió el cobijo de la afición, quien volvió a colgar el cartel de “No hay billetes”.
La rejoneadora Lea Vicens, cerca, muy cerca, estuvo de triunfar, de no ser por el Rejón de Muerte, en donde la certeza no le acompañó, estaríamos hablando de otra cosa. Buen nivel el que mostró en su lote, dejando una actuación muy sólida con el quinto de la tarde, de la ganadería de El Capea.
EL MAGISTERIO A CABALLO
Pablo Hermoso de Mendoza abrió la tarde montando a Regaliz, para recibir a Listoncillo, de El Capea. La tarde de su despedida en Madrid no pudo tener mejor comienzo, un toro emotivo y con mucha transmisión, se rodó con maestría, colocó dos rejones de castigo. Basajuan fue el caballo con el que inició con las banderillas, el cite de frente pasando a pitón contrario para después galopar de costado, cambiando el terreno con mando por los adentros.
El español ejecutó magistralmente La Hermosina, de su creación, para después de llevarlo al hilo de las tablas cambiarlo a los medios, aguantando una enormidad, con un caballo que dio el pecho.
Talento, compañero de travesía de Pablo Hermoso, dio continuidad al tercio de banderillas, esta vez teniendo menos acometida del astado, pero él, con esa entrega mantuvo el ritmo de su faena.
Generoso, el cómplice para un carrusel casi perfecto, pues el toro ya estaba muy parado y ayudaba poco. Con el Rejón de Muerte, en una escena poco usual, pinchó con una de las banderillas cortas. Palmas.
Botinero fue el segundo para Pablo Hermoso de Mendoza. Un astado muy tardo que poco quiso fijarse en el caballo. Navegante fue con el que inició con las banderillas, teniendo que pisarle mucho los terrenos.
Basajaun, el cite de frente, temerario y a la espera, aguantándolo mucho y esperando los embroques. Una alta escuela, obrando el milagro de hilar al ejemplar como si lo hipnotizara a base de prenderlo a la cola del caballo y no dejar ya que la perdiera de vista en momento alguno.
Todo lo hizo muy en corto, metiéndose al novillo bajo los pechos de Esencial. Cobró un rejón certero y se alzó con un apéndice.
ELEGANCIA
Lea Vicens, con la elegancia manifiesta al saludar a su primero. Diluvio, el artífice de la apertura de las banderillas, con el que mostró su buena doma, perfección y sentido al encontrar la potabilidad del toro, emotivo y con transmisión.
Una batida excepcional despertó las emociones poniendo el culmen cuando montó a Betico, llevando muy cosido al astado, clavando las banderillas y adornándose con las piruetas. Greco, un tordo picazo que también puso las emociones. La Suerte Suprema la ejecutó con Espontáneo, fallando. Escuchó palmas.
Lea Vicens saludó a Ignorado, de El Capea, a porta gayola, lo hizo en los lomos de Cleopatra, toreando al mando, y dejando al paso dos rejones de castigo. Con Betico, momentos únicos.
La rejoneadora francesa dio esa suavidad, sin obligar al astado, pero con solvencia y claridad de ideas, dejando muy cerca de las tablas las dos primeras banderillas. Se metió por dentro, y no escatimó en la entrega.
De frente y largo ha citado al astado, para batirse a pitón contrario y colocar en buen sitio la banderilla. Jazmín le acompañó en el tramo final para lucir con la ejecución del carrusel. Al fallar con el Rejón de Muerte se retiró entre palmas.
EL TRIUNFO LLEGÓ
Guillermo Hermoso de Mendoza recibió a Tenerife, de 545 kilos, del hierro de El Capea. El joven caballista estuvo en un alto nivel, pues junto a Ecuador, clavó al quiebro de todas las maneras posibles. Ya fuera citándolo muy en largo para provocar el encuentro de poder a poder, ya a caballo parado y ejecutando la suerte sin avanzar un ápice, quedándose en el sitio, dejando que los pitones del burel radiografiaran los pechos del caballo.
Malbec, y una manera de llegar al tiempo. Un cierre deletreado con Escencial, con el que se adornó de rosas, y cobró un par a dos manos, para explotar la emoción. Pinchó y se retiró en silencio.
Con Mariposo cerró la tarde Guillermo Hermoso, lo hizo saludando con Jíbaro. Con Berlín, puso todas las emociones a flor de piel. No le exigía mucho al toro, porque el astado ya no daba mucho más.
Vinieron dos rosas y el par deletreado a dos manos que Guillermo reunió sobre las banderillas que estaban ya en el lomo del toro. Faena premiada con dos orejas y sobre todo con el calor de un público que pretende continuar con Guillermo, el romance que siempre mantuvo con su padre Pablo.

