ZACATECAS. Más allá de la vocación de enseñar, los maestros ponen en cada día el esfuerzo de recorrer kilómetros para llegar a sus centros de trabajo, donde tienen que lidiar con la falta de equipo, material didáctico y hasta aulas dignas para impartir clases.
Sandra Zúñiga, docente de preescolar, coincidió con otros de sus compañeros que las carencias empiezan por cosas tan básicas como el servicio de agua en las escuelas, gasto que no cubre la Secretaría de Educación de Zacatecas (SEZ).
Narró que en su plantel deben realizar colectas con los padres de familia y cubrir la tarifa del agua potable, que alcanza hasta los 7 mil pesos mensuales. “Nadie voltea a ver que esto es algo común en muchas escuelas del estado”.
De igual forma en la telesecundaria de la comunidad Seis de Enero, en Fresnillo, docentes compartieron que faltan materiales didácticos, deportivos, de música y danza para brindar un desarrollo integral a sus alumnos.
En esta localidad, al igual que en la primaria de La Labor de Santa Bárbara, carecen de insumos tecnológicos, desde computadoras y proyectores hasta el Internet, y a pesar de contar con programas federales, como México Conectado o Internet para todos, consideraron que no son suficientes para cubrir el servicio de una escuela.
Aunado ello, se suma la falta de infraestructura debido a que no se tienen acceso para personas con discapacidad y una ventilación adecuada por las altas temperaturas, así como domos.
SALARIOS Y PRESTACIONES
Además de las carencias en las escuelas, los docentes sufren de malos salarios y prestaciones, pues este tema aún está pendiente en el ámbito estatal. En este sentido, Sandra Zúñiga expuso que los incrementos que se les dieron hasta la fecha “no son suficientes”.
Detalló que el salario para educación básica es de al menos 5 mil pesos, asimismo los profesores estatales no cuentan con alguna prestación de vivienda, por lo que consideró que “no hay mucho qué celebrar, pero sí hay mucho porque luchar, por la reivindicación salarial […] podemos celebrar nuestra vocación, pero no la retribución salarial”.
FRENA LA INSEGURIDAD
A este contexto se suma la inseguridad que se vive, sobre todo, en las comunidades, en donde los docentes viajan desde la capital a sus zonas escolares, en muchas ocasiones, “con miedo, porque no sabes si vas a llegar a tu centro de trabajo seguro”, relataron maestros de La Labor de Santa Bárbara.
Por lo anterior, los docentes optan en quedarse en estos municipios para no exponerse en las carreteras; sin embargo, la casa del maestro no ofrece las condiciones necesarias para su estadía, pues ni siquiera tiene baño.
En el caso de la telesecundaria en la localidad Seis de Enero, los docentes lamentaron que se “está normalizando el narcotráfico y la violencia. [Por ello] los chicos cada vez están más expuestos a adquirir este tipo de sustancias, en donde incluso ya hay alumnos involucrados”.
En este sentido, los profesores se sienten expuestos, pues se registraron casos en los que “hacer de más” es contraproducente porque son objetos de amenazas o de extorsión.
Por estos factores externos, los docentes piensan en desistir de su labor. “Muchas veces uno analiza si arriesgarnos todos los días vale la pena, pero el trabajo dentro del aula, los frutos son más reconfortantes”.
Asimismo, los maestros de la Labor de Santa Bárbara consideraron que “el trabajo del maestro es noble, es maravilloso, te da de todo y vale la pena, pero arriesgas mucho tu vida y tu familia. Además, cuando ya estás en el aula es una gran satisfacción”.



Fotos: Jesse Mireles.
