ZACATECAS. El 10 de mayo no solo es una fecha de celebración, si no también de conmemorar y reflexionar para quienes no tienen la fortuna de tener a su lado a su madre, quienes acuden a los panteones para conservar su memoria y recordarlas con cariño.
Con ramos de flores en sus manos, música y alegría, los zacatecanos recuerdan la importancia de este ser humano.
“Ella era la cabeza de nuestra familia, siempre era la que nos reunía y generaba la convivencia, por eso hoy la visitamos porque, aunque no esté presente físicamente, aún se reúne la familia en su memoria”, señalaron algunos de los asistentes a los panteones de la capital.
UNE A LAS FAMILIAS
Cada año, la familia Duarte Hernández viaja desde Tijuana, Baja California, para visitar los restos de Antonia Hernández, quien falleció un 7 de mayo en la ciudad fronteriza, pero como última voluntad pidió que la trasladaran a su natal Zacatecas, donde sería enterrada al lado de su esposo.
José Luis Duarte Hernández relató que el sepelio de su madre se realizó un 10 de mayo, por eso este día “la tristeza y el festejo se duplica, pero le traemos música y festejamos como lo hacía en vida, así su memoria permanecerá por siempre y es una tradición que sus nietos continuarán”.
Explicó que, cada año, los hijos de doña Antonia se organizan para viajar y decorar su sepultura, cantarle las canciones que más le gustaban y bailar, porque “ella así quiso ser recordada”.
Mientras que la familia Alvarado Alvarado decora la cripta en la que descansa Elodia del Consuelo y, como lo hacía en vida, reúne a sus 12 hijos para promover esa unión que dejó como legado
