PÁNUCO. Derivado a la mala instalación de un poste, la cabecera municipal y la comunidad Casa de Cerros sufrieron apagones de hasta 72 horas durante tres semanas seguidas, ahora están sin luz, lo que dejó a oscuras las calles, a los habitantes sin comida fresca y a los comerciantes sin productos.
En este sentido, Roberto, propietario de una lonchería en la cabecera municipal, explicó que ante la desesperación, un grupo de pobladores acudió a las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), donde dijeron que el problema fue un poste mal colocado que provocó un corto circuito y debido al choque de energía éste se quebró y dañó los cables que abastecen al municipio.
Aseveró que, a pesar de que la paraestatal comenzó las reparaciones, “les informaron que Pánuco quedaría sin luz por lo menos otras 24 horas mientras se instalan los nuevos cables que se cayeron con el corto circuito.
“En tanto nosotros batallamos, porque unos tuvieron que comprar planta de energía de gasolina. En mi caso ya la tenía, pero en tan solo 48 horas gasté por lo menos 1 mil pesos en combustible para mantener los productos de la lonchería”, expuso.
En tanto, doña Margarita relató que “con la más mínima presencia de viento se nos va la luz, pues desde el lunes se fue y ya tenemos tres días sin servicio. Por ello, se nos echó a perder la comida y tuvimos que tirarla porque olía demasiado feo”.
Detalló que quedaron incomunicados porque se descargaron los celulares y eso complicó también realizar los reportes oportunos a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
ECONOMÍA, AL PUNTO DEL COLAPSO
A causa de la falta de energía eléctrica, la cabecera municipal y Casa de Cerros ya son “un pueblo fantasma”, ya que no hay ni los servicios básicos, por ejemplo no se producen tortillas desde hace tres días.
En la comunidad mencionada, los comercios que más registraron pérdidas fueron la tortillería El Grano de Oro, pues “ahora no estamos trabajando, no hay dinero, no hay nada”, expusieron.
Mientras que Ana María, encargada de una paletería, señaló que “nosotros perdimos todos los productos, porque no tenemos planta y por ello tuvimos que cerrar, ya es la segunda ocasión que nos pasa”.
En tanto, las carnicerías y loncherías utilizan plantas de energía de gasolina, aunque resulte costoso y en ocasiones poco rentable.
En el caso de Angélica, propietaria de una tienda de abarrotes, tuvo que comprar un generador de gasolina, cuyo costo oscila entre los 3 y 8 mil pesos, además gastó alrededor de 900 pesos para el combustible, lo que le dio energía por tres días.
Comentó que tuvo que recurrir a esta medida para mantener sus productos frescos y no perder su mercancía. “Además se tuvo que regresar a lavar la ropa a mano, porque sin energía hacerlo en lavadora es imposible. Volvimos a los tiempos de los lavaderos, pues sin luz no hay nada”.

Fotos: Jesse Mireles
