ZACATECAS. Este lunes las cofradías se reunieron en Bracho para celebrar a San Juan Bautista, una fiesta que se diferencia de las tradicionales Morismas de agosto porque se comparte reliquia y se festeja al santo patrono, según explicó el cofrade Alfonso Ibarra.
Durante este relato los ojos del cofrade se llenan de lágrimas al recordar la emoción y la adrenalina de enfundarse en el traje de barbón, el penacho rojo, la pechera, las botas negras y la camisa roja para rendir honor al santo.
El cofrade empezó a asistir desde los ochos años a Bracho, ahora es acompañado por sus hijos, nietos y hasta con un bisnieto al lugar de la batalla.
“La participación aquí, no sé cómo decirlo, me quiebro. No sabría decir la emoción que siente uno al enfundarse el uniforme.
“No sé describir lo que llega a uno, la adrenalina con los toques de combate, las bandas de guerra, todo eso”, expresó.
EL LEGADO
Alfonso Ibarra es barbón por herencia familiar, pero no importa el bando, asegura que “servimos al mismo patrón, [sin importar] del color que andemos”.
Aunque el 24 de junio no acampan como en la Morisma, explicó que es un día de compartir alimentos y de festejar a San Juan Bautista. “A diferencia de agosto cuando duramos hasta una semana, hay gente que viene a dar reliquia”.
El ambiente es el viejo conocido por todos los asistentes, el que que año con año provoca la emoción de cientos de cofrades, devotos y espectadores.
Las banderas turcas ondean en el castillo, los redobles de las bandas de guerra y el rugir de las carabinas se escuchan a lo lejos.
