FRESNILLO. A casi dos años de que la Comisión de la Dimensión de Justicia y Paz comenzó a brindar atención psicológica, tanatológica y espiritual a víctimas directas e indirectas de la violencia, como familiares de desaparecidos, el número de casos sigue en aumento.
Así lo dio a conocer el padre Édgar Torres de Luna, encargado de dicha comisión en el decanato de Fresnillo, quien destacó que en los dos años de trabajo han atendido a más de 100 personas.
“Hemos invitado a familiares víctimas de violencia y se sigue trabajando de forma espiritual, haciendo misas por sus desaparecidos, pidiendo por su pronta aparición, o bien, orando por aquellos que han acaecido a causa del crimen. Incluso se visitan casas para bendecirlas, especialmente en aquellas donde sucedieron hechos lamentables.
“Además, siguen realizándose rosarios, horas santas y también se les da apoyo psicológico y tanatológico por parte de profesionistas voluntarios”, relató Torres de Luna.
Respecto a esto último, destacó que cuentan con una tanatóloga y tres psicólogos; sin embargo, requieren uno más de éstos, por lo que pidieron apoyo del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (SMDIF) y están en espera de respuesta.
LA DINÁMICA
El sacerdote puntualizó que les dan apoyo a todas las personas que así lo pidan, sin importar el decanato al que correspondan ni de su parroquia o localidad.
Por tanto, invitó a las personas que buscan algún acompañamiento y guía, incorporarse al taller, el cual inició hace tres meses y atiende a 25 personas.
Sobre este grupo, destacó que muchos de los integrantes son nuevos, aunque también hay uno o dos que tienen tiempo asistiendo para recibir apoyo.
Sin embargo, Torres de Luna aclaró que al ver que las personas usualmente solo acuden a los talleres por lapsos de algunos meses, y luego los abandonan, optaron por trabajar cuatro meses y descansar uno o dos, lo cual también ayuda a que los psicólogos y la tanatóloga tengan oportunidad de descansar.
RENUENCIA AL TALLER
El presbítero expuso que a pesar de que en cada misa oficiada invitan a los talleres, es complicado que las personas acudan.
“Se hace promoción en cada parroquia, pero es difícil que las personas se acerquen, tal vez por el miedo o por la situación que viven”, explicó.
Aclaró que también es común que se dé esa resistencia en familias que recientemente sufrieron directa o indirectamente un hecho violento: “la gente que ha venido a recibir atención son familiares que tienen seis o siete meses desde que desapareció su familiar. Sin embargo, nuestra intención es que vengan desde un inicio, para darles el apoyo y acompañamiento que necesitan”.

