El gabinete de Claudia y el mensaje contra la mediocridad
El nombramiento que hizo la presidenta electa de la República, Claudia Sheinbaum, de un primer paquete de colaboradores de su futuro gobierno que iniciará en octubre, reivindica los perfiles de personajes con trayectoria amplia, oficio, madurez y sólida formación académica. A la vez que refrenda, en una especie de fuerte mensaje, su rechazo a la mediocridad de aquellos políticos miserables que, erróneamente, deciden por la improvisación, constituyéndose esto último en una agresión brutal para la sociedad que gobiernan.
Los siete nombramientos (incluyendo la ratificación del secretario de Hacienda) que hizo la semana pasada la virtual presidenta electa del país, corresponden a perfiles técnicos de personas formadas en su mayoría en universidades públicas (75 por ciento en la UNAM), especializados y con posgrados en las instituciones de mayor ranking y prestigio de calidad en el mundo, con oficio y trayectorias incuestionables.
Los nombramientos hechos por Claudia fueron bien recibidos por los mercados financieros, los organismos empresariales, los científicos, los especialistas e incluso por los opositores.
La presidenta Sheinbaum sabe que, para gobernar a México, no se puede improvisar y menos actuar con faccionalismos. Y esto lo tienen que asimilar las expresiones patrimonialistas y dogmáticas de la 4T, en el país y en Zacatecas.
Estas decisiones tomadas por Claudia representan un giro de 180 grados en relación con la dinámica impuesta por su antecesor, que bien pueden calificarse como un “cambio sin ruptura”, cuando para AMLO en la designación de sus colaboradores importaba un 90 por ciento la lealtad y solo un 10 por ciento la capacidad profesional y técnica.
Sobre el nombramiento del primer paquete de integrantes del gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum, podemos hacer las siguientes precisiones:
1) La presidenta Claudia otorga gran importancia a los perfiles académicos, a la trayectoria, a la madurez y al compromiso social de sus colaboradores. No le teme Sheinbaum a la inteligencia de aquellos que son mejores que ella. Eso es un asunto solo de mediocres y de políticos miserables, que ella no comparte.
2) La mayoría de sus colaboradores se formaron en instituciones públicas de educación superior y provienen en un alto porcentaje de la UNAM, lo que reivindica el trabajo de La Máxima Casa de Estudios, al servicio de México.
3) Los integrantes de su gabinete, por lo menos los del primer paquete de colaboradores, cursaron especializaciones y posgrados en las más prestigiosas universidades del mundo.
4) Claudia Sheinbaum ha privilegiado la designación de colaboradores con trayectoria y madurez. Eso la aparta de la tentación del farsante y falso discurso de algunos políticos “mediocres” de aplicar la iniciativa del cambio generacional, para ocultar el deseo de solo nombrar a juniors e integrantes de “cofradías” patrimonialistas cerradas, dóciles y cómplices de la corrupción, en el desempeño de los puestos del poder público.
5) Para Claudia Sheinbaum sí cuentan y mucho los perfiles académicos de desempeño en la función gubernamental. Esto representa, por sí solo, un cambio de giro en el paradigma de conducción de la República.
6) La primera presidenta de México, por su extraordinaria formación académica, sabe que el riguroso perfil profesional de los políticos es esencial y marca horizontes de desarrollo para una sociedad, componente que la ignorancia y la mediocridad no aportan.
Solo falta esperar que el nombramiento de los restantes integrantes del gabinete de Claudia Sheinbaum sea bajo la misma dinámica, que procure y privilegie la racionalidad profesional, el oficio, la experiencia y la formación académica sólida de sus colaboradores.
Desde la teoría de “espejos”, ésta debiese ser una práctica a implementar en todas las entidades de la República, entre ellas Zacatecas.
LA SOCIEDAD DE LA MEDIOCRIDAD Y LOS GOBERNADORES
Está comprobado que las entidades de la República con mayores niveles de desarrollo y bienestar son aquellas gobernadas por mandatarios con los más altos niveles de formación académica y profesional. Es esta una condición no esencial, pero sí necesaria para un mejor desempeño gubernamental.
De los 32 mandatarios estatales en la República, casi el 60 por ciento cuentan con estudios de posgrado a nivel de maestría y doctorado, uno de ellos apenas terminó el bachillerato (Cuauhtémoc Blanco, de Morelos) y el resto acreditan estudios de licenciatura.
