Una buena hidratación es fundamental para optimizar el rendimiento deportivo. Es muy importante elaborar una estrategia capaz de mantener un nivel de líquido corporal óptimo, mientras se hace ejercicio, así como en los entrenamientos y después de entrenar.
A) Antes del ejercicio
Se recomienda que los atletas se hidraten lentamente antes de hacer ejercicio, en una cantidad de 5 a 7 mililitros por cada kilogramo de peso corporal. En días calurosos se aconseja a los atletas que beban entre 250 y 500 mililitros adicionales entre 30 y 60 minutos antes del ejercicio.
B) Durante el ejercicio
Se sugiere que los deportistas ingieran de 400 a 800 mililitros por hora de líquidos en una distribución de 100 a 200 mililitros de líquido cada 15 min durante el ejercicio. Esto después de la primera hora de ejercicio, en donde ya existe una pérdida significativa de líquidos y electrolitos.
C) Después del ejercicio
La finalidad es reponer completamente cualquier deficiencia de líquidos y electrolitos que se pierden durante el esfuerzo físico. Se debe de tener en cuenta ciertas precauciones, como ingerir pequeños tragos en lugar de beber mucha agua de golpe, evitar consumir bebidas demasiado frías y usar bebidas isotónicas. Este tipo de bebidas se componen principalmente de carbohidratos y sales minerales, sus componentes ayudan al organismo a absorber el agua y aportan sales minerales que se pierden durante la actividad física.
La hidratación post-entrenamiento es esencial para facilitar la recuperación muscular, ya que durante el ejercicio los músculos se fatigan y se producen micro lesiones como los calambres. Es por esto que vigilar la hidratación del deportista es muy importante para asegurar una correcta recuperación y mejorar el rendimiento deportivo.
