Brigas Nunca Mais
No existe nada más liberador, para la aterrada alma, sobre todo en estos años de muchos balazos y más ideológicos bandazos, que revisar los diarios y leer declaraciones cada día más aterradoras, como saber que, en el ranchote, la próxima presidenta presentó a una parte de quienes le acompañarán en la ardua tarea de administrar la nación.
No se nos olvida que, conforme a nuestra Constitución, es responsabilidad absoluta del titular del Ejecutivo designar a su equipo de colaboradores del primer nivel.
Lo que no sucede en países parlamentarios o semi-parlamentarios, en donde los ministros que acompañan al jefe de gobierno (primer ministro) deben pasar por el tamiz del parlamento para su designación.
Aquí, en el rancho, eso no pasa. Aquí el presidente o presidenta nombra, según su leal saber y entender, a su gabinetazo, independientemente de que les caiga bien o mal a la oposición (oposición que, la mera verdad, en este país no existe por obra y gracia de la guadalupana).
Ya ven cómo le fue a Bartlett, que solo duró un año en la CFE; ah no, perdón, se aventó todo el sexenio y si la presidenta quiere se echará otros añitos más, o sea, que sus detractores se la persignaron gacho.
En fin, que ya tenemos a algunos de los futuros secretarios de Estado, encabezados por el carnal Marcelo Ebrard, quien la supo hacer chillando gacho contra Claudia en las internas de Morena. Haiga dicho lo que haiga dicho, Marcelo agarró hueso.
El resto de los becados serán presentados en sociedad en los próximos días. Y mientras eso sucede, Doña Grenetina avisa que va a hacer una gira por todo el país para dar las gracias al pueblo sabio que votó en contra de ella. Y muchos estamos agradecidos de que salga del Senado, donde hizo el mayor ridículo que se recuerde. Así que la patria le agradece a Bertha Sóchil que le llegue por el territorio nacional y que dios le guarde (y se le olvide dónde) junto a los panuchos guadalupanos que le acompañen.
Y hablando de tamales, la censura guadalupana llegó a las redes sociales. No os aceleréis ni desgastéis en responder mis comentarios en las redes sociales por varias razones: primero, no somos iguales, digo, yo siempre he sido de izquierda y no he andado de chapulín brincando de un partido a otro con el único afán protagónico de no pagar una buena psicóloga.
Segundo, no es bueno andar de matraquero de ningún pelafustán de orígenes dudosos ni andar defendiendo causas perdidas. Si están esperando que aparezca la Rosa de Guadalupe a exorcizar los demonios que persiguen a ciertos personajes de la fauna estatal, pues sigan sentados. Esta bendita lluvia parece que viene a limpiar muchas conciencias.
Y, por último, como que ya están mayorcitos para andar haciendo panchos en las benditas redes, ¿no lo creen?
En su carta a los Corintios, Pablo es muy claro cuando les dice: “Hermanos, no se azoten que hay chayotes; en lugar de dar lástimas por Facebook, IG o Tik Tok, mejor compren un buen libro e incremente su capital lingüístico, que ya de por sí está de la fregada. Háganle igual como lo hice con los gentiles, a los que llevé libros viejos y se los regalé porque de plano estaban más brutos que el mismísimo Bruto.
Júntense con quien tenga un libro que le sobre, por lo menos el silabario de San Miguel. Si me hacen caso, por lo menos estarán menos mensos”.
De esta manera, atendiendo a sus santos varones a los que les rezan cada ocho días, dejando una muy buena limosna en el cepo de las Ánimas Benditas del Purgatorio y en la cesta dominical, no se asusten si se les aparece Juan Diego, digo, es que en esta vida las cosas a veces no salen como uno quisiera, según lo dice Pablo en Hechos (no los Hechos de Javier Alatorre, bola de pecadores) cuando visitó Antioquía.
Si no saben qué dijo, insisto, vayan y lean, porque una de mis misiones es sacarlos del arrabal cultural en el que viven. He dicho.
