ZACATECAS. Este domingo miles de creyentes zacatecanos celebraron los 200 años de las Morismas de Bracho, quienes envueltos por el fragor de la batalla y el sentir de su fe, compartieron sus vivencias dentro de esta tradición.
Los cofrades señalaron que los favores recibidos por la intercesión divina y las metas por alcanzar a través de la fe los inspiran a presentarse en las Lomas de Bracho, y así “ser testigos de la conciliación de San Juan Bautista con el poder de dios”.
Cerca de 30 mil participantes divididos en los ejércitos de moros y cristianos entregan tanto sudor como lágrimas para cumplir con la escenificación de las batallas de Lepanto.
HISTORIAS DE FE
Rito Monreal Padilla, perteneciente a la escuadra Turca, dio a conocer que desde hace 50 años forma parte de la morisma, por lo que su emoción se desbordó en lágrimas que invadieron sus mejillas.
“Son tantas vivencias que no las puedo resumir y estoy aquí por el favor que me concede San Juanito. A mí me operaron y no quede bien, pero hoy dios me permite estar aquí. Durante este bicentenario pido por mi familia y por nuestra salud”, expresó.
Por su parte, Guadalupe participó junto con su hija, quien nació con un soplo en el corazón, ya que prometió a San Juan Bautista llevar a su retoño en brazos si su salud mejoraba: “dios me lo concedió y hoy vengo con ella”.
Esta representación se ha vuelto una consagración de por vida para miles de familias que se reúnen en las faldas del cerro para compartir esta tradición, todos con el objetivo de agradecer por la vida.
Al llegar el atardecer, las tropas cristianas forman el signo de su fe, “la cruz”, en la punta de la loma, de este modo termina la batalla y señala el triunfo del cristianismo. Mientras que los creyentes esperan volver a participar en años venideros.


