ZACATECAS. Como una añeja evocación del gran poeta Ramón López Velarde, el escritor Jorge F. Hernández conmovió a la afición zacatecana con un Pregón Taurino en verso, dictado al calor de sus lazos con esta tierra y en medio de esa expectación que suelen despertar los artistas talentosos.
De esta manera transcurrió el primer evento del Ciclo Cultural Taurino de la Feria Nacional de Zacatecas (Fenaza), patrocinado por la empresa Don Bull Productions.
EL ELOGIO
En escasos ocho minutos, el versátil e ingenioso guanajuatense bordó la palabra en un elogio sincero y sentido de lo que rodea a Zacatecas y su riqueza cultural, dejando en la lectura de su texto chispazos de gracia que cautivaron al centenar de aficionados, que se dieron cita en el vestíbulo de la Cineteca, en cuya bóveda retumbó la voz de un taurino conocedor y sensible.
Después de leer los versos de su original pregón, a solicitud de Juan Antonio de Labra, quien moderó este encuentro, sobrevino la improvisación mediante una prosa ágil, lúcida y apasionada, la misma que prodigan los oradores consumados; mientras el público seguía con mucha atención esta otra faceta de Jorge, la del torerillo en ciernes que soñó la gloria.
Y así recordó a David Silveti, con el que le unía una amistad de paisanaje y simpatía, y contó distintas anécdotas con el Rey, y también con Jorge Gutiérrez, sus contemporáneos.
EL RECONOCIMIENTO
A este homenaje a la palabra, siguió el merecido reconocimiento al maestro Salvador García Ortega, director de la Banda Sinfónica de Zacatecas, del que Óscar Fernández hizo una semblanza muy acertada, la del que conoce de toda la vida a este otro personaje que, a lo largo de 65 años, se entregó sin reserva a su noble y bello oficio, el de la música.
Salvador se emocionó al recordar que, en este mismo recinto, también soñaba con ser figura… pero de los músicos, y acabó por escalar peldaños y llegar a cumplir su anhelo al frente de la banda, una institución que goza de un enorme prestigio y que es un símbolo de Zacatecas.
Al final vino la entrega de un delicado estoque de plata enmarcado, que Jorge F. Hernández recibió de manos de los distintos directivos de las peñas que, desde hace varios años, se han volcado en la realización de este encuentro con la cultura taurina.
Asimismo de un libro, Pintar toreando, obra de Jazzamoart, que el propio Jorge dedicó, de puño y letra, a Salvador, en una velada que resultó inolvidable y culminó con los consabidos parabienes para que los festejos que habrá en la Monumental a partir mañana sean todo un éxito.

