Robots humanoides
La incursión de los robots en la vida de la gente, ya sea en el ámbito laboral o personal, es cada vez más evidente y relevante.
¿Quién no vio circular imágenes o videos en los cuales el multimillonario Elon Musk se hace acompañar por robots humanoides en eventos públicos y hasta en aparentes citas románticas? Aunque tal vez para muchas personas ello puede parecer una excentricidad, la realidad es menos frívola que eso.
Uno de los tantos rubros donde la innovación tecnológica avanzó sin dar tregua un solo día, es el de la robótica, cuyas aplicaciones en la industria son más impactantes que en otros campos.
Por referir algunos datos, en 2023 la industria de la robótica generó 37 mil 370 millones de dólares en ingresos, frente a los 18.470 millones de 2016. Durante ese tiempo, los ingresos procedentes de la robótica de servicios aumentaron en más de 16 mil millones de dólares (Howart, 2024).
En este año hay más de 3,4 millones de robots industriales en el planeta; según Statista, se proyecta que la industria mundial de la robótica alcance los 43 mil 320 millones de dólares en ingresos para 2027, siendo el continente asiático el que controla más de un tercio de los ingresos de esta industria.
De igual manera, la proporción global de robots por humano en la industria manufacturera es de uno a 71, las empresas industriales planean invertir 25 por ciento de su capital en automatización en los próximos cinco años y 14 por ciento de los trabajadores perdieron su empleo a causa de los robots (Howart, 2024).
Según la Asociación Española de Empresas de Consultoría, los datos apuntan a que durante 2024 se instalarán unos 600 mil robots más en todo el mundo, lo que supone un 5 por ciento más que en 2023. Dichos dispositivos ya están presentes en diversos ámbitos, desde hogares hasta industrias y se espera que su impacto sea especialmente significativo en sectores relacionados con la industria.
La robótica, o fabricación de máquinas que imitan al ser humano, se mantiene desde hace más de 4 mil años, en cuya historia figuran nombres como Nerón de Alejandría, Leonardo Da Vinci y el mismísimo Isaac Asimov y sus tres leyes de la robótica (Sánchez, et al., 2007). Un hecho cierto es que la Inteligencia Artificial (IA) contribuye de forma significativa para que los avances sean más rápidos y complejos en nuestra era, por lo cual es posible afirmar que la IA es un elemento detonante de la evolución de la robótica.
En tal contexto, la creación de robots humanoides que data de la década de los 60, no debería sorprendernos.
Los robots humanoides son creaciones, que, como su nombre lo indica, guardan una gran semejanza en cuanto a la forma y comportamiento humanos, están diseñados para que puedan imitar expresiones, interacciones y movimientos humanos reales, pero sus atributos van mucho más allá de la mera imitación, ya que son capaces de comprender el lenguaje y los comandos de la humanidad y actuar en consecuencia, a partir de las aplicaciones de la IA.
Existen dos grandes categorías: robots de servicios e industriales. Los primeros se encuentran a menudo en hogares y empresas, realizando tareas como limpieza y entrega logística, mientras que los industriales se implementan en entornos de fabricación y se encargan de tareas como operaciones, mantenimiento e inspección (manlybattery.com).
Por sus características, los robots humanoides aunque en su mayor parte se encuentran en fase experimental, están demostrando ser herramientas prácticas en sectores como el de la hospitalidad en España, donde el robot Kime ayuda a servir bebidas y snacks en quioscos automatizados o actuando como conserjes.
Por su parte, Nao y Pepper se desempeñan en el campo de la educación, apoyando en la creación de contenido y enseñando programación a los estudiantes; mientras que en el campo de la salud, estos robots ayudan en cirugías con precisión, transmiten información a los pacientes, monitorean signos vitales y otras actividades (manlybattery.com).
Dos campos más donde se desenvuelven, son la manufactura industrial y los servicios públicos como policías y bomberos, donde realizan tareas de alto riesgo o que requieren cantidades importantes de mano de obra.
Estas características y eficiencia que están demostrando tener generaron en varios sectores de la población una sensación de incertidumbre y hasta temor a ser desplazados de manera definitiva por los robots en el mercado laboral, por lo cual, actualmente se considera uno de los grandes desafíos de la tecnología para la humanidad.
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