Las nuevas tecnologías y el ahorro energético
Lograr la sostenibilidad ambiental del planeta es uno de los principales objetivos de nuestra era, es por eso que a partir de 2012, cada 21 de octubre se celebra el día Mundial del Ahorro de Energía, con el propósito de concientizar a las personas acerca de la cantidad de energía que desperdician por desconocimiento.
Este día fue instituido por el Foro Energético Mundial (World Energy Forum) en su reunión de 2012 celebrada en Dubai y, aunque sabemos que es un reto significativo, si consideramos nuestros hábitos de consumo en la actualidad, la meta es ambiciosa, y consiste en lograr que todas las personas en el planeta tengan acceso a la energía de forma sencilla, confiable y moderna para 2030, subrayando el importante papel que desempeña para propiciar el crecimiento económico, el desarrollo humano y la sostenibilidad ambiental. ¿Parece un gran sueño, verdad?
En el contexto de esta fecha, según datos publicados por el gobierno del Estado de México a partir de la Secretaría de Energía, el 50 por ciento del consumo de energía final se destina a calefacción y refrigeración, de la cual el 80 por ciento se utiliza en edificios.
Cierto es que es que los avances de la ciencia y la tecnología, en esencia, tienen como finalidad la optimización de recursos y con ello contribuir a la eficiencia energética, sumándose de esta forma al diseño de soluciones que permitan disminuir los efectos del cambio climático y las amenazas al medio ambiente, que son en realidad el principal detonante de estas medidas.
Estos avances contemplan desde la incorporación de tecnologías limpias para la obtención de energía, hasta dispositivos inteligentes que pueden representar soluciones a los entornos residenciales como a los comerciales.
Entre ellos se encuentran los termostatos inteligentes. Según información del sitio Eco Watt Consulting, los propietarios de viviendas y empresas erogan sumas importantes por concepto de gastos de calefacción y refrigeración.
Por lo cual, este tipo de termostatos representan una alternativa que puede ayudar a reducir tanto el uso de energía como la cantidad de dinero en costos de esta naturaleza.
Estos dispositivos funcionan mediante sensores y algoritmos de aprendizaje automático que permiten conocer los hábitos de quienes ocupan estos espacios y consecuentemente, ajustan la temperatura. Esto es, los sistemas de aire acondicionado, únicamente se utilizan cuando se requiere, lo cual reduce el tiempo de uso y por supuesto, los costos (eccowattco.com).
Por otra parte, los sistemas de administración de energía (EMS) son tecnologías de vanguardia que pueden ayudar a las empresas y organizaciones a rastrear y administrar su uso de energía.
Funcionan a partir de sensores y software para monitorear el uso energético en tiempo real y brindan información sobre las áreas donde se puede reducir el uso de energía. Lo cual permite identificar ineficiencias y realizar cambios para mejorar la eficiencia energética (ecowattco.com).
No pueden faltar los ya tan conocidos paneles solares, que por fortuna, su utilización se incrementó en los últimos años ya no exclusivamente por las empresas u organizaciones, sino también por las familias, aunque en este último caso, su uso se ha adoptado de manera más lenta de acuerdo con datos del Inegi (2023), en tanto que solo alrededor de 0.5 por ciento de las viviendas en México cuenta con paneles solares, a pesar de que los ahorros son considerables pudiendo superar el 90 por ciento y existen hogares que prácticamente reducen su factura de luz hasta en un 99 por ciento.
Si bien no son una tecnología reciente, la innovación ha incorporado mejoras notables en su funcionamiento que los ha hecho más eficientes y rentables que nunca, pudiéndose instalar en el techo de un edificio o en el suelo, según la ubicación y espacio disponible y pueden combinarse con sistemas de almacenamiento de exceso de energía a partir de baterías que puede utilizarse cuando así se necesite (ecowattco.com).
Podríamos mencionar otras tantas como la red inteligente, los calentadores solares, el uso de bombillas LED, etc., aunque lo verdaderamente importante es tener claro que ahorrar energía significa utilizarla de tal modo que con la misma cantidad de ésta o menos, obtengamos los mismos resultados.
Para ello se requiere un cambio cultural en los individuos tanto como en las organizaciones –nuevos hábitos- en combinación con el uso de tecnologías que han demostrado ser más eficientes y que en muchos casos, están a nuestro alcance. Dime, ¿de qué manera ahorras energía?
