ZACATECAS. El olor a cempasúchil, con sus colores naranjas y amarillos, adornaron los panteones con la tradición y alegría para esperar la llegada de quienes partieron de esta vida y regresan cada año para recibir la ofrenda que sus familiares le colocaron.
La familia Duarte Hernández conserva muy presente esta tradición del Día de Muertos. Al ritmo de tamborazo, risas y algarabía recuerdan a sus padres que “solo se adelantaron en el camino”. Sin importar la distancia cada año, viajan desde Tijuana para decorar la última morada de sus papás Luis Duarte y Antonia Hernández.
“Con esta alegría les gustaba a mis papás recibir todas las fiestas, eran muy fiesteros”, comentó Alejandra Duarte Hernández. Declaró que la tradición comenzó hace 38 años con el fallecimiento de su padre, quien radicaba en Tijuana, pero como última voluntad pidió ser sepultado en su natal Zacatecas.
Desde ese entonces, la señora Antonia Hernández cada año regresaba a la capital zacatecana para recordar a su marido, entre cervezas, botana, música y fiesta. Pero luego ella falleció y también pidió ser sepultada con su esposo, a quien en vida amo tanto y decidió acompañarlo en su camino al Mictlán.






















