Strange Fruit
No existe nada más liberador, para la aterrada alma, sobre todo en estos años de muchos balazos y más ideológicos bandazos, que revisar los diarios y leer declaraciones cada día más aterradoras, como saber que Donaldo “Fiestas Diddy” Trump se alzó con la victoria en los USA y será coronado presidente el próximo enero.
El populismo más arrabalero del mundo se instala para gobernar al país más poderoso del planeta en momentos en que atravesamos severas crisis. La Guerra de Ucrania sigue sin tener solución y el genocidio en Gaza se está convirtiendo en uno de los crímenes más atroces contra la humanidad en este siglo.
No será fácil para Mister Trump gobernar, con esos aires de superioridad aria que tanto le emocionan. Las amenazas a nuestro país serán el plato fuerte, mientras otras economías siguen cuesta arriba (China, por ejemplo).
Trump no tiene la más mínima idea de cómo gobernar, es por ello que seguirá hincándose ante las trasnacionales y la banca de inversión, como ya lo hizo en otras ocasiones. De sus historias de porro hace cuatro años, el anecdotario las catalogará como travesuras de un niño tonto, con los mocos llegándole a los labios, mientras la pobre Melania tendrá que aguantar a este esperpento.
¿Qué lecciones nos deja la elección norteamericana? Principalmente que la ultraderecha vuelve a tomar el poder (lo tenía la derecha, pero ésa es otra historia), ante la alegría de las facciones de envejecidos banqueros que están más preocupados por sus inversiones en el mundo que en coadyuvar en la resolución de los graves problemas que enfrenta el planeta, como las ya señaladas guerras, el manejo de la crisis económica y la relación con los países de Latinoamérica.
Porque el güerito, con ínfulas de nazi trasnochado, se la ha pasado gritando y amenazando a nuestro país con deportaciones masivas y un muro más impresionante que la Muralla China.
Está por demás claro que Trump será todo lo que los electores norteamericanos quieran, menos un estadista. Nunca será un líder, ni un guía del pueblo de su país; a lo más que puede llegar a ser es un pelele, un chiste, un meme, un muppet, un lumpen ario sin la más mínima capacidad de gobernar. Lo más gacho del asunto es que se va a convertir en una piedra en el zapato de nuestra presidenta, chingando un día sí y el otro también, en materia de migración y comercio (que es lo que le ordenan sus patrones y titiriteros mayores).
Y en esas andamos, cuando los patanes del PAN se desgañitan en el Congreso para solicitar que el ejército gabacho que venga a defendernos del crimen organizado (le llaman colaboración).
Marko “El Primaria Trunca” Cortés casi llora ante sus pares para decirles que, por el amor de diosito, el Congreso autorice que los gringos entren a territorio nacional para ayudarnos contra el crimen desatado por el “Cuatro Copas” Calderón.
Marko, muchachito caguengue, que entren cuatro méndigos Marshall no es suficiente, mejor dile a Trump(as) que nos mande a la caballería pesada: todo el pinche universo Marvel y el DC Cómics. Queremos a Thor, Iron Man, Hulk, Capitán Atlante (el América a la sheet, equipo hijo del VAR), la Viuda Negra, Batman, Superman, Flash y toda la perrada que se ha enfrentado a lo más canijo del universo.
Solo les queremos pedir, con mucho méndigo respeto, que si se atreven a destruir alguna ciudad, les mentaremos la madre hasta que nos cansemos, digo, porque ya sabemos cómo trabajan esos dizque héroes.
Y si me salen con que son pura ciencia ficción, juro que nunca regreso al cine a gastar en entrada, palomitas, chesco y demás porquerías que traga uno. Ya dije.
