ZACATECAS. De acuerdo con una antigua leyenda de la capital, durante el primer día del Año Nuevo se abren las puertas de una cámara secreta en las entrañas del cerro de La Bufa, que libera pequeños seres con el poder de enfrentar las carencias del Año Viejo.
Así lo relató la narradora Myrna Landeros, quien explicó que este aposento es vigilado por duendecillos que se encargan de cuidar durante 365 días a los pequeños seres, quienes representarán al Año Nuevo.
“Cuando termina el año, los duendecillos se reúnen y escogen a uno de estos seres. Si hubo, por ejemplo, sequías, elegirán a uno que atraiga el agua o la esperanza”, detalló.
“[Lo mismo puede suceder con la salud], porque seleccionarán al que tenga más posibilidades de sanar”, ahondó.
La narradora resaltó que estos seres “tienen como misión enseñar a la humanidad qué se tiene que hacer para recuperar lo perdido, encontrar buenas cosechas o localizar las bendiciones”.
Enfatizó que se trata de una enseñanza: “no simplemente se los dará. Estos seres muestran el camino, porque el Año Nuevo va de eso, de mostrar a partir del andar”.
DESCANSA EL AÑO VIEJO
Myrna Landeros comentó que cuando el pequeño ser es liberado “la cueva se abre para recibir a otro que apenas puede caminar, completamente envejecido, que se trata del Año Viejo”.
Indicó que este ser es consentido por los duendecillos: “le otorgan un lugar para que descanse, mientras le desean al Año Nuevo todas las bendiciones para que lleve a cabo su tarea”.
Finalmente, puntualizó que la leyenda es parte de la tradición oral de Zacatecas, aunque también se puede encontrar en los libros del escritor Tomás Dimas.
