ZACATECAS. Padres de familia del Bachillerato General Militarizado (BGM) mostraron su inconformidad ante los directivos de la escuela por la instalación del Museo de la Corrupción en el Centro Cultural Centenario. “En lugar de estar invirtiendo en esas tonterías, deberían de estar invirtiendo para que se mejoren las instalaciones”, exigieron.
El Museo de la Corrupción fue anunciado por la Secretaría de la Función Pública (SFP), a cargo de Ernesto González Romo, por el Día Internacional contra la Corrupción, que se conmemora el próximo 9 de noviembre. Debido a esto, trabajadores del estado colocaron una lona en el frente del edificio construido en el sexenio de Miguel Alonso.
Ante los trabajos de instalación, los padres de familia se presentaron en la institución para mostrar su inconformidad, pues temen por la integridad de sus hijos, ya que este espacio tendrá acceso libre a la población.
Además, reprocharon la inversión que realizan para el museo cuando la escuela tiene otras necesidades como falta de agua en los baños, y la construcción de bardas, pues hay salones que no tienen, lo que obliga a los alumnos a tomar clases en conjunto. También explicaron que “los maestros tienen miedo de que en cualquier momento el edificio se colapse”.
“Si van a invertir en algo tan atroz, mejor que inviertan para que nuestros hijos tengan mejores instalaciones”, reclamaron.
Destacaron que la presencia “de muchos extraños” en el edificio pone en peligro la integridad de sus hijos debido a que están deambulando por el edificio, que tiene “muchos lugares que pueden permitir esconderse”. Debido a lo anterior, lamentaron la apertura al público en general y que no se brinden las garantías de seguridad para los jóvenes.
Por esta inconformidad, los padres de familia fueron atendidos por el subdirector José de Jesús Flemate Medrano, quien aseguró que la escuela no tiene ninguna injerencia en el museo y que la instalación no afecta las actividades de los 550 estudiantes.
Los quejosos detallaron que el lunes se envió un comunicado en el que se les informó, sin embargo, no se les consultó. En el documento les explicaron que “la lona no se iba a quitar sino hasta que se destruyera con el paso del tiempo, y que el museo va a ser permanente”, lo que, enfatizaron, es la preocupación.









