Pretextos para trasladar los cuerpos
Cuando los cuerpos no están encima de un vehículo, sentados frente a un escritorio, una mesa o echados en una cama o un sillón, pueden también caminar, trotar e incluso a veces, hasta correr. Los cuerpos suelen moverse desde un punto A para llegar a un punto B casi siempre con mucha prisa.
Sin embargo, los cuerpos buscan que la distancia a recorrer no comprometa la energía para otras actividades corpóreas y, por supuesto, cuando algo lo suficientemente atractivo para moverse esté esperando en el punto B.
Además del dinero y el poder, a veces también a los cuerpos los mueven otros deseos o tentaciones, a veces también la esperanza, el amor, el odio y toda esa serie de emociones y sentimientos que más o menos dan sentido al dinamismo de los cuerpos.
A los cuerpos se les dificulta ponerse verticales inmediatamente después de haber permanecido mucho tiempo horizontales, algo así como si esa última fuera la posición más cómoda para dejar inerte al cuerpo. Con dificultad y todo andan los cuerpos moviéndose de un lado a otro buscando sus propios puntos B.
Las calles son esos espacios disponibles para que los cuerpos se trasladen en búsqueda de lo que siempre está en otro lado y que de vez en cuando se alcanza. Al llegar a un punto B es necesario tener al menos otro de reserva para no quedarse inerte. Los cuerpos viven mejor cuando tienen suficientes puntos B por alcanzar.
A los puntos A también se les suele decir casa, residencia u hogar y es donde los cuerpos pueden echarse en una cama o sillón y permanecer tan horizontales como les esté disponible. Los hoteles son puntos A o B provisionales.
Gracias a la virtualidad, los cuerpos no tienen que presentarse necesariamente físicos en sus respectivos puntos B. A veces solo con palabras escritas o en audio, dibujitos de cuerpos o simulaciones virtuales en una pantallita es mucho más que suficiente para aparentar el traslado de un cuerpo.
Las telecomunicaciones han ayudado a que los cuerpos no tengan que caminar, trotar o hasta correr tanto ni tan seguido para alcanzar esos puntos B en los que solo requieren ser representados. Virtualmente se puede estar en dos puntos B al mismo tiempo.
Los cables son como calles para trasladar representaciones de cuerpos, por fortuna, en una calle caben muchos más cables que cuerpos persiguiendo puntos B. La similitud entre cuerpo virtual y real tampoco tiene que ser justa ni precisa. Cada quien la representación de su cuerpo.
A veces también los puntos B llegan al cuerpo, pero cuando no y se requiere perseguirlos rápido, prefieren hacerlo sentados. Es como si sentarse fuera una posición para esperar entre el andar vertical y la permanencia horizontal; ni tan confiados ni tan alerta esperando a ser encontrados o encontrar el siguiente punto B.
Los cuerpos esperan sentados porque a veces no saben por cuánto tiempo habrá que estar así. Los que esperan parados se cansan, los que esperan acostados se duermen y hay otros que esperan corriendo como sabiendo a dónde van. Hay cuerpos profesionales en esperar algo que no siempre tendría que llegar, nomás buscando pretextos para moverse mientras puedan.
En las calles hay banquitas para que los cuerpos descansen en sus traslados. También hay pistas, caminos y veredas para que hagan como que se trasladan en sus descansos. Todo lo que no es punto A sirve para caminar, trotar o hasta correr sin tanta prisa, como sin querer llegar a ningún lado.
A los cuerpos hay que moverlos porque de no hacerlo se atrofian, pero de mucho hacerlo también. Los puntos B son pretextos y pueden ser propios, prestados o ajenos; pueden ser lejanos, cercanos o hasta a veces imposibles.
Los cuerpos necesitan de pretextos para poder casi siempre tener prisa y a veces estar horizontales, otras estar esperando y para poderse trasladar, a veces, quizás sobre un vehículo, otras veces tal vez caminando, trotando o incluso hasta corriendo.
